Latidos
Tras una breve explicación a mis padres de lo que está por acontecer, incluidas instrucciones de lo que deben o no deben decir sobre mi vida. Dejo a esos dos pequeños seres que han sido mi familia y que han pasado los últimos cinco años pegados a mi lado, sin fallarme un solo día, con la la idea de concentrarme en lo que está por venir.
Parado en un semáforo y algo hace, por un instante, que a mi mente venga un recuerdo de cuando hace casi una década. Nada concreto. Simplemente una sensación de como solía sentirme antes de hundirme del todo, un pequeño pulso que hizo durante un segundo mi oscuro mundo tuviera el color que una vez tuvo. Esa sensación del verano, los olores, la gente moviéndose, reflejos de un mundo vivo en mi mundo muerto.
Apenas una milésima de segundo antes de volver a un universo de grises y sensaciones vacías. Algo así como un pequeño latido en este ser que lleva tanto tiempo muerto, haciendo me pensar por dudar de la posibilidad de quizás algún día el mundo pueda recuperar parte de esa vida.
Por ahora, tras esa pequeña ilusión, permanezco en el mundo que es real para mí. Un mundo relleno de nada, sin sabores u olores agradables, sin ilusiones (así no se romperán) y repleto de la apatía hacia todo que viene siendo constante.
Apenas quedan dos días en los que tengo que entregar y recuperar algunas cosas, limpiar la casa y, por fin, desaparecer.
Parado en un semáforo y algo hace, por un instante, que a mi mente venga un recuerdo de cuando hace casi una década. Nada concreto. Simplemente una sensación de como solía sentirme antes de hundirme del todo, un pequeño pulso que hizo durante un segundo mi oscuro mundo tuviera el color que una vez tuvo. Esa sensación del verano, los olores, la gente moviéndose, reflejos de un mundo vivo en mi mundo muerto.
Apenas una milésima de segundo antes de volver a un universo de grises y sensaciones vacías. Algo así como un pequeño latido en este ser que lleva tanto tiempo muerto, haciendo me pensar por dudar de la posibilidad de quizás algún día el mundo pueda recuperar parte de esa vida.
Por ahora, tras esa pequeña ilusión, permanezco en el mundo que es real para mí. Un mundo relleno de nada, sin sabores u olores agradables, sin ilusiones (así no se romperán) y repleto de la apatía hacia todo que viene siendo constante.
Apenas quedan dos días en los que tengo que entregar y recuperar algunas cosas, limpiar la casa y, por fin, desaparecer.
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