Et voilà

Hasta la polla de todo y con ganas de explotar llevándome el mundo entero por delante. Hundido buscando papeles, hundido con discusiones familiares, me preparo pues para pasar las más originales vacaciones que hubieran podido imaginar y pienso hacerlo en el mayor de los secretos y desvelando el mayor de los mismos a su vez.

Empezar de cero o permanecer en el olvido para siempre; y yo escogería la segunda. Un viaje a un mundo irreal en el que ser yo mismo y poder librar esas batallas con mis demonios internos sin la importancia del que dirán. Mi puerta de salida de esta maldita y pútrida sociedad.

Quiero agradecer a los médicos, a la mayoría de ellos puesto que existen excepciones, su sentimiento de corporativismo y su falta de tacto al tratar a los pacientes, pues es obvio que no somos personas para ellos y no entienden la verdadera función de la medicina, que no es curar carne y ganar dinero, sino sanar personas y arreglar vidas.  Una máxima que han perdido en nuestros días. Entre otras cagadas en mi historial consta que llevo siendo consumidor de cocacína desde los 12 años; algo que yo no he dicho nunca, pero bien que ha ignorado todos los síntomas de cuando se me produce el dolor o de la parálisis creciente que existe en el lado derecho de mi cuerpo.

A los fisios su parsimonia y su forma de ver su trabajo como simplemente eso, ignorando las historias y, al igual que los primeros, no escuchando a los pacientes (ni a los médicos). Mención especial para la última persona que me ha tratado, que ha ignorado por completo las órdenes de la doctora que me mandó allí y me ha metido como a uno más de sus muchos pacientes, de los cuales ninguno reconoce haber mejorado nada, haciéndome sentir un coche en una cadena de lavado. Gran profesional que se mete en su despacho a hablar de los cruceros que se pega a puerta casi cerrada junto al resto del personal, mientras los pacientes, que somos los realmente importantes allí, ignoramos si estamos haciendo bien o mal los cuatro ejercicios que nos han mandado; puesto que ya sabemos que el resto se reduce al TENS y a ultrasonidos sin importar el origen de la dolencia (como si se trataran de mágicos artilugios capaces de curar cualquier mal).

Sobre los masajes que debía recibir, ni los he visto, ni los veré. Momento en el que presentaré la correspondiente queja.

¿Y por lo demás? Pues nada, creo que me quedará una charla con la asistenta social y procederé a mi indefinido retiro.

Y ese día abriré de par en par las puertas de este lugar, para que conozcáis al ser que realmente soy y pues será el momento de mi liberación y a el día que pueda poner el FIN a este maldito cuento.

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