Esos malditos secundarios I
Hay mil formas de vivir las historias y muchos personajes en ellas. Si preguntamos sobre una misma historia cada uno de ellos comenzará en un momento distinto de la misma, en el momento que más le impactó y que creyó más importante, pero siempre al final, si están implicados parcialmente, es casi seguro que acabarán contando la misma como si fueran ellos protagonistas, los que merecen el premio y la felicidad. Y existirá un abismo entre las versiones, coincidirán en algunos puntos, pero a al final podrían parecer todas cuentos diferentes.
Podría comenzar a contar mi historia en muy diversos momentos pero... ¿Cuál fue su verdadero comienzo? Al final hay múltiples comienzos y puedo escoger cualquiera de ellos. Supongo que el comienzo de todo debería ser en mi nacimiento, o quizá alguien podría retrasarlo e incluso querer contar la historia de mis padres. Podría hablar de mi infancia, de que momento en concreto me marco para ser como soy. En realidad fue toda ella, lo bueno y lo malo. La incompresión de muchas cosas que por entonces me dolían, lo que escuchaba y lo que desconocía; la inmadurez para asimilar datos que hoy tengo, aunque estoy convencido de que habrá muchos que no llegaré a tener jamás.
Mi aventura comenzó cuando conocía a Pedro, la persona a la que consideré mi hermana durante años. Lo hizo durante mi estancia en el Worthing, cuando todo el mundo que creía tan seguro se derrumbaba a mi alrededor, cuando un profesor estuvo a punto de pegarme por quejarme de algo que estaba pagando; mientras la mayoría de los chicos me hacían el vacío y comprendía que Pedro no era un hermano y casi ni un amigo, y pese a ello mantuve mi amistad con él para evitar la soledad. Tuve que tragarme todos mis problemas y convertirme en el pilar que soportaba los de mi madre, que no eran pocos. Pudo empezar en cualquier de esos momentos.
O quizá más tarde, cuando conocí a los que consideré mis amigos de verdad, grupo en el que también estaba Pedro (debido a que realmente no nos separamos hasta que yo cumplí los veinte). Los consideré la familia mientras huía de los problemas que había en la mía e intentaba no pasar demasiado tiempo en casa. Incluso me marche a un duro internado de Salamanca por esos estúpidos valores que tengo y que me hicieron sacrificarme por él y me permitieron huir de aquí. Aunque hoy sé que no podemos huir de nuestro destino y en el último momento ocurrió algo que consiguió atarme aquí y que me hizo conocer a alguien a quien si considero un hermano, pese a nuestras muchas faltas de entendimiento y nuestras discusiones. Y también a la enorme cantidad de grandes momentos que hemos pasado juntos, por las risas y por las lágrimas que nos hemos tragado sentados uno al lado del otro.
Podría comenzar a contarla con ese abrazo de despedida cuando se marcho a vivir a Valladolid por motivos que no vienen al caso; y tendría que contar que al final, pese a que fui el que más contacto mantuvo con él considero que al final le fallé y me rendí viviendo mi propia vida. Una vida en la que buscaba una felicidad que no encontraba, pero sin vacío de la amargura que ahora me devora.
Después de todo, lo que si tengo claro es que hay algunas fechas clave muy concretas que han marcado mi vida y han representado tanto el principio de una etapa, como el final de otra. Y generalmente para ir a peor.
Podría comenzar a contar mi historia en muy diversos momentos pero... ¿Cuál fue su verdadero comienzo? Al final hay múltiples comienzos y puedo escoger cualquiera de ellos. Supongo que el comienzo de todo debería ser en mi nacimiento, o quizá alguien podría retrasarlo e incluso querer contar la historia de mis padres. Podría hablar de mi infancia, de que momento en concreto me marco para ser como soy. En realidad fue toda ella, lo bueno y lo malo. La incompresión de muchas cosas que por entonces me dolían, lo que escuchaba y lo que desconocía; la inmadurez para asimilar datos que hoy tengo, aunque estoy convencido de que habrá muchos que no llegaré a tener jamás.
Mi aventura comenzó cuando conocía a Pedro, la persona a la que consideré mi hermana durante años. Lo hizo durante mi estancia en el Worthing, cuando todo el mundo que creía tan seguro se derrumbaba a mi alrededor, cuando un profesor estuvo a punto de pegarme por quejarme de algo que estaba pagando; mientras la mayoría de los chicos me hacían el vacío y comprendía que Pedro no era un hermano y casi ni un amigo, y pese a ello mantuve mi amistad con él para evitar la soledad. Tuve que tragarme todos mis problemas y convertirme en el pilar que soportaba los de mi madre, que no eran pocos. Pudo empezar en cualquier de esos momentos.
O quizá más tarde, cuando conocí a los que consideré mis amigos de verdad, grupo en el que también estaba Pedro (debido a que realmente no nos separamos hasta que yo cumplí los veinte). Los consideré la familia mientras huía de los problemas que había en la mía e intentaba no pasar demasiado tiempo en casa. Incluso me marche a un duro internado de Salamanca por esos estúpidos valores que tengo y que me hicieron sacrificarme por él y me permitieron huir de aquí. Aunque hoy sé que no podemos huir de nuestro destino y en el último momento ocurrió algo que consiguió atarme aquí y que me hizo conocer a alguien a quien si considero un hermano, pese a nuestras muchas faltas de entendimiento y nuestras discusiones. Y también a la enorme cantidad de grandes momentos que hemos pasado juntos, por las risas y por las lágrimas que nos hemos tragado sentados uno al lado del otro.
Podría comenzar a contarla con ese abrazo de despedida cuando se marcho a vivir a Valladolid por motivos que no vienen al caso; y tendría que contar que al final, pese a que fui el que más contacto mantuvo con él considero que al final le fallé y me rendí viviendo mi propia vida. Una vida en la que buscaba una felicidad que no encontraba, pero sin vacío de la amargura que ahora me devora.
Después de todo, lo que si tengo claro es que hay algunas fechas clave muy concretas que han marcado mi vida y han representado tanto el principio de una etapa, como el final de otra. Y generalmente para ir a peor.
!Hola,nesse!!
ResponderEliminarLos amigos de verdad,los q son hermanos de almas,en casos como el tuyo,nunca se sentiran defraudados.Ellos esperaran q te tomes tu tiempo,siempre les tendras.
Hay una lista de fechas en la vida q si buscamos seguro q encontramos tiempos buenos.
Animo nesse,tienes mucha gente alrededor q haran q lleguen fechas en el tiempo llenas de felicidad.
Muchos besitos.