Por consejo de mi psiquiatra he dado una nueva oportunidad a la asistencia psicológica, pues me dijo que me daría unas pautas a seguir para mejorar.
Bien, mi impresión no es que haya mejorado mucho desde la última vez, aunque eso no quiere decir que vaya a dejarlo. La sesión puede resumirse en algo así:

Soy yo quien debe reflexionar sobre mi vida y lo que quiero cambiar en ella (bueno, eso ya lo había hecho solito hasta ahora), pero para poder aclararme un poco y ver si esto realmente sirve de algo o es un paripé que no es demasiado útil con aquellas personas con capacidad de análisis crítico propio.

¿Qué quiero cambiar? Ahora mismo todo. Lo único que quiero es sentir que puedo hacer una vida medianamente normal, que no dependo de nadie y dejar de sentirme un inútil. También querría olvidar muchas cosas del pasado, desearía no preocuparme tanto por cosas que no puedo cambiar. Por supuesto para ello no me ha dado ninguna pauta, pues para ella debo ser yo el que encuentre mi propio camino (algo que choca ya con lo que me motivó para volver a acudir a su consulta.

Su consejo es que concrete objetivos. Bien, pues no tengo ni idea de cuales son, pues como ya le dije en este momento me siento completamente perdido. Y al contrario de lo que ella piensa sí que he intentado luchar en muchas ocasiones por cambiar, pese a que la fuerza no me haya durado más de un par de meses como máximo, antes de ver que sigo dándome de bruces contra un muro y vuelva a hundirme en la miseria.

Así que durante estos días tendré que estrujarme un poco el cerebro, a ver si queda alguna neurona que funcione correctamente por ahí dentro,  y ver si consigo encontrar una dirección hacia la cual poder avanzar.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Firme

Una Tarde

El sexo idiota