Vuelvo a estar en temporada alta en cuanto a las visitas a los médicos se refiere. Desde el martes pasado acudo todos los días a un tratamiento que me aplican a través de electrolisis (espero no errar al definir el método pero creo recordar que era el que me estaban poniendo en concreto). 

Lo cierto es que por ahora no he notado nada de nada, mejoría cero.  Ayer comenté que me sentía algo mejor, pero que no lo podía achacar con toda seguridad al tratamiento puesto que el dolor no es constante, siempre fluctúa. Efectivamente, ayer por la tarde ya comenzaba a encontrarme mal y tuve que irme a la cama con las pastillas apenas pasaron las diez de la noche. Mala noche provocada por el dolor también, pues la parte de las pesadillas (o sueños agobiantes) la tengo demasiado asumida ya, y el día no se presenta mucho mejor. 

Sé que la gente quiere comprender, que finge hacerlo o que incluso quizá crea que lo consigue. Lo cierto es que la mayoría de las personas son incapaces de entender, tras años de verme jodido y de haber dado decenas de explicaciones, cómo un dolor puede afectar tanto. 

Supongo que la explicación es sencilla, lo complicado es comprenderlo. En el fondo creen que si no tienes ganas de fiestas estas se reducen a que no te apetece salir, a que estás "amuermando" o envejeciendo, pero no consideran nunca que eso es una causa del dolor. La falta de ganas de salir se debe al conocimiento de que sabes que el dolor se incrementará en cuanto andes o estés mal sentando, a que sabes que ese dolor puede incrementarse en cualquier momento. 

Es posible que nunca haya estado demasiado bien de la cabeza. Soy consciente de que la cordura la perdí hace mucho tiempo atrás y ha llegado un punto en el que siento que no hay nada real, en el que apenas soy consciente de lo que me rodea, del instante en el que vivo. Sé que me he aferrado a posibilidades que creí que podrían hacerme feliz, sacarme de esta vida de sufrimiento y apartarme de la angustia constante. Me equivoqué.

No quiero decir que no haya amado a nadie, sólo que soy consciente de que eran fracasos inevitables. Ahora sé que mientras mi situación no cambie, mientras el dolor me acompañe, la opción de la felicidad me está vetada. Cualquier intento de aferrarme a alguien sería peor que una mentira, sería una opción más que egoísta en la que infectaría a alguien con mi sufrimiento para intentar aliviarlo. 

¿Deseo morir? Desearía poder vivir, pero llevo muerto desde el momento en el que recibí mi condena. No deseo morir, sólo deseo escapar de esto. Deseo no sentir. 

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