Siempre existen opciones, diferentes caminos o maneras de solucionar un mismo problema; eso no implica que siempre podamos escoger la más correcta, que la mejor solución no sea una puerta vedada para nosotros.  

Hubiera preferido escoger ese camino en el que mis fuerzas no se agotan, consigo seguir adelante y mejorar, luchar como si no me faltara un motivo para hacerlo y seguir peleando día a día, ignorando los devenires de la vida. Escojo, por contra, el camino de la soledad. 

No es fácil renunciar a todo pero he causado ya demasiado mal en mi vida a la gente de mi alrededor, he cosechado demasiado desprecio y provocado el suficiente dolor como para querer cosechar más. Prefiero distanciarme poco a poco como una chispa escapando de una fogata, de forma que cuando llegue el momento de apagarme ya hayan dejado todos de reparar en mí. 

He pasado demasiado tiempo siendo un extraño y un actor entre los demás; y pocas veces he conseguido sentirme realmente cómodo. Ahora volveré a actuar, pero esta vez no lo haré como la persona en al que quería convertirme sino como esa a al que la gente no desea tener cerca, a la que esquivan, para que sean ellos mismos los que acaben alejándose sin necesidad de recibir explicaciones. 


Comentarios

Entradas populares de este blog

Firme

Una Tarde

El sexo idiota