Cualquier cosa
Cuando era niño me encantaba escribir. Por aquella época inventaba historias y llenaba cuadernos con ellas, cuentos de duendes y hadas, héroes y princesas, siempre en mundo fantástticos creados por mi mente por una desbordante imaginación infantil. Las historias me acompañaron también durante todos mis años de instituto, que no fueron pocos, aunque ya como una vía de escape de mi la rutina de mis días: y me abandonaron (más bien las abandoné yo) cuando entré en la universidad.
Muchos años después intenté volver a escribir, lo hice durante apenas unos meses mientras buscaba algo que hacer con mi vida y a la vez una forma de escapar de una mala racha, aunque esta empeoró dándome un nuevo revés y abandoné de nuevo la escritura.
Me encontré de nuevo con ella hace un par de años, de una forma distinta a la que lo había hecho hasta ese momento. En los momentos más bajos de mi vida, una no demasiado alegre, encontré en la escritura una forma de poder expresar todo lo que pasaba por mi cabeza y que hasta entonces siempre me había callado, pues he decir de mí que soy, entre otras cosas, bastante introvertido en todo lo relacionado con los sentimientos.
Durante estos dos años he escrito todo lo que sentía. He aprendido a definir mis sentimientos, me ha ayudado a conocerme más a mí mismo, a ser capaz de hablar con otras personas de aquello que siento (no sin esfuerzo). Tras todo este tiempo parece que me encuentro con algo más de fuerza, buscando otra vez una forma de sobrevivir no sólo a mis antiguos problemas, también a los acaecidos por culpa de la situación de la sociedad actual.
Muchos años después intenté volver a escribir, lo hice durante apenas unos meses mientras buscaba algo que hacer con mi vida y a la vez una forma de escapar de una mala racha, aunque esta empeoró dándome un nuevo revés y abandoné de nuevo la escritura.
Me encontré de nuevo con ella hace un par de años, de una forma distinta a la que lo había hecho hasta ese momento. En los momentos más bajos de mi vida, una no demasiado alegre, encontré en la escritura una forma de poder expresar todo lo que pasaba por mi cabeza y que hasta entonces siempre me había callado, pues he decir de mí que soy, entre otras cosas, bastante introvertido en todo lo relacionado con los sentimientos.
Durante estos dos años he escrito todo lo que sentía. He aprendido a definir mis sentimientos, me ha ayudado a conocerme más a mí mismo, a ser capaz de hablar con otras personas de aquello que siento (no sin esfuerzo). Tras todo este tiempo parece que me encuentro con algo más de fuerza, buscando otra vez una forma de sobrevivir no sólo a mis antiguos problemas, también a los acaecidos por culpa de la situación de la sociedad actual.
Comentarios
Publicar un comentario