Proyectos y contras

Supongo que podría decir que hoy me levanté con el pie derecho. Puede ser el primer amanecer positivo que he visto en mucho tiempo, tanto que durante un par de horas me he llegado a creer eso que tanto me repite cierto amigo de que yo estaba comenzando a cambiar para mejor. He ido al médico, he tenido que esperar más de una hora sentado y seguía siendo completamente positivo, pese a las quejas de los demás pacientes sobre la tardanza del doctor en despachar las consultas. Pero al llegar a mi casa he comprobado que una vez más se ha tratado de un simple espejismo. 

Deberé decir que estos días atrás he estado pensando mucho en lo de irme a Valladolid; pues por una parte me vendría muy bien el cambio de aires y por otra considero que existen más opciones de encontrar trabajo allí. Conozco además algunas personas, está el grupo del que supongo hablaría alguna vez durante el pasado verano; un grupo de amigos con los que sale Juanma y con los que he coincidido en varias ocasiones ya. 

Hay algunas cosas que me dan miedo de irme para allá, principalmente la dificultad que pueda suponerme encontrar un trabajo, pues estoy mirando y por ahora no veo nada a lo que pueda optar; la convivencia no es algo que me asuste demasiado, soy muy camaleónico y me adapto bastante bien (en realidad estoy acostumbrado a llevar máscara cuando estoy con otra gente).  

Otra de las cosas que me echaba para atrás es el que hay alguien allí cuya existencia me turba demasiado y por ello preferiría no tenerla cerca de mi vida más. Es un factor al que estaba decidido hoy a enfrentarme si encontraba algo que hacer allí, ya fuera trabajo o formación, pues sé que esa persona forma parte de la vida de mi amigo y era consciente de que debería dividirse un poco por ello. 

La cuestión es que al llegar del médico ha ocurrido una de esas tonterías que cambian un mundo, al menos lo hacen con el mío. Una foto de la susodicha posando con el grupo de gente con el que suelo salir allí. Puede parecer una tontería pero la ciudad ha perdido uno de sus mayores atractivos pues ahora siento que ese lugar será casi como cualquier otro, no tengo intención de mezclarme con la misma gente, con Juanma puedo hacer una excepción, o más bien no tengo más remedio que hacerla. No pienso exponerme a que se me tuerzan los días así, por algo que debiera ser una tontería, así que por ahora y salvo que me salga allí un trabajo decente, doy por descartada esa posibilidad (el principal motivo para ir iba a ser una mejora personal y no creo que pueda la idea ayude a ella ahora mismo). 

Y queda demostrado que incluso el mejor de los días puede verse truncado.

Comentarios

  1. !!Hola,B2!!

    Si te da igual cualquier sitio por tu facilidad de adaptación no vayas donde los recuerdos te pueden dañar,aunque no debemos dejar q nadie nos trunque nada en esta vida,a veces, sin querer,nosotros mismos le damos poder a quien no lo tiene.Se libre y feliz.Muchísimos besitos,B2.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡Buenas! Me alegra verte por aquí de nuevo.
      Me gustaría ir a Valladolid por ser una ciudad no muy grande y en la que ya tengo amistades; de hecho diría que tengo más opciones de salir por allí con gente que en Cáceres, mi ciudad.
      Por otra parte tengo que intentar hacer mi vida sin autolimitarme por como pueda afectarme ciertas cosas; vamos, que tengo que enfrentarme a mis miedos.

      Eliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

Firme

Una Tarde

El sexo idiota