Triángulo

Sé que eres una persona muy inteligente; me sorprende por ello lo que sin maldad haces a veces. Entiendo que desees poder hablar sin autocensurarte de esas personas que ocupamos lugares diferentes en tu vida, delante de las unas y las otras, sin importar lo que opinemos de nosotras. Creo que el que tú lo hagas es un paso hacia mi normalidad, es enfrentarme a algo que me aterroriza aunque sea a un ritmo muy lento, pero es el único que puedo llegar a soportar, y aún así he no me es nada fácil.

Supongo que podría habértelo dicho antes, ni tan siquiera sé si te enterarás ahora, imagino que algún día en el futuro sí que lo haré. Sé que una parte de mí deseaba saber de ella, supongo que con la ilusión de que su relación fuera mal y avivar así mis esperanzas, pero tras recibir la confirmación de que era así lo cierto es que no necesito saber más de ella, si acaso preguntar alguna vez si va todo bien si te escucho algo que no me cuadre sobre ella. Es más, es que en realidad no quiero saber nada más allá de eso puesto que, aunque no te corte las conversaciones cuando me cuentas alguna de vuestras anécdotas, cualquier cosa más allá de ese punto me afecta.

Hace poco tuvimos una charla en la que hice alusión a que no controlabas a veces la reacción que podrían causar tus actos, en un lenguaje más coloquial: "no mides". Hoy he recibido una foto de la sonrisa que me robó la cordura ¿A caso crees que eso no me afecta? No puedes imaginarte como su imagen sigue transformando mis sangre en cristales y sobrecogiendo mi ser; al verla me quedo literalmente helado, sin aire, sintiendo ese extraño hormigueo que me hace saber que mi sangre ha espesado.

He de decirte también que cuando hablamos hace poco sobre un comentario que ella había hecho y que me había dolido sobremanera, más que cualquier otra cosa que hubiera dicho o hecho; uno que recibiste extrañado, te respondí que sí que me lo había escrito. Mentí. No lo hice de forma intencionada, es algo que he recordado leyendo esta especie de diario online que tanto visito. No me lo dijo ella, no me lo escribió ella. Fuiste tú, hace ya año y medio, en una conversación que tuvimos por teléfono en la que acabé colgándote, ya no por el cabreo, sino porque el llanto no me permitía continuar la conversación. Probablemente no le diste importancia al decirlo, como si esas palabras no fueran realmente hirientes, y por eso no lo recordabas. Me lo dijiste como algo que ella había dicho hablando contigo, lo que me hizo ver la mentira que había vivido y haciéndome ver lo estúpido que fui durante ese tiempo, pues fue una mentira que yo solo me quise creer.

Es ese tipo de cosas lo que me ha llevado a decirte en más de una ocasión que no eres una persona sensible, pues cuando lo digo, no hablo de que no seas capaz de sufrir o de tener otro tipo de sentimientos; hablo de la falta de empatía que sientes algunas veces hacia los demás, de una forma no consciente. Parece como si no pudieras prever que ciertas acciones van a causar irremediablemente una reacción dolorosa en la otra persona.

Estoy convencido de que esta es una charla que tendremos en un futuro cercano, entretanto necesitaba desquitarme y sacar esa espina que se me ha clavado hoy.

Comentarios

  1. me he sentido inmersa en una conversacion de la que no soy participe...
    no obstante... entiendo el fondo de ste post..y la musica es maravillosa....

    Un abrazo...¡¡¡

    Déjame que te cuente
    www.dejamequetecuente.net

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  2. hay personas que no miden lo que dicen...
    tus notas son muy inspirantes, seguí así y gracias por visitar mi blog a diario :)

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