Trece años



Acabé COU en mayo del 97. Me presenté a selectividad sin estudiar y pese a dejar un par de exámenes en blanco la media finalmente me dio el aprobado. Yo no quería estudiar una carrera, prefería buscar algo práctico que me permitiera ponerme a trabajar pronto, pero mis padres me forzaron entonces a escoger  una y así tuve que hacerlo.  Lo cierto es que lo pienso y yo nunca he tenido esas inquietudes conseguir ser alguien en la vida, tener un gran trabajo con el que sentirme realizado o un sueldazo, lo único que había deseado siempre era tener un trabajo en el que estar a gusto y que me permitiera no pasar penurias.

Estuve un par de años en informática y tan sólo conseguí que se me diera bien la parte práctica. De ahí fui al módulo superior que, al ser práctico, aprobé con tranquilidad, un intento más en la carrera que acabó en fracaso total como los demás. Y muchos cursos de formación adicionales para intentar trabajar en algo de lo que en mi ciudad no había trabajo (lo cierto es que aquí no hay trabajo de nada).

Luego conocí a Ally, mi ex, y al poco de conocerla tuvimos el dichoso accidente de coche. Tras tres años juntos siguió su camino sin volver a mirar atrás. Entiendo que tras una ruptura las relaciones no puedan ser iguales, quizá que queden relegadas a un par de contactos al año, por eso de felicitar las fiestas y demás, pero mantener el contacto suficiente para saber que a la otra persona le va bien, que fue una etapa que se cerró pero que no fue un error como tal. Cuando alguien me borra de su vida no puedo dejar de preguntarme qué he hecho para que esa persona no quiera volver a saber más de mí. La cuestión es que esos tres años pasaron para nada, pues el recuerdo de los buenos momentos sólo podría ser hermoso si  para esa persona hubiesen significado lo suficiente como para no sentir la necesidad de olvidarlos.  Más aún cuando realmente fue una relación que vivimos como una gran amistad, más que como una historia de amor.

Me vi atado a esta ciudad por un piso que compré llevado por las presiones familiares. No quiero descargar culpa sobre nadie, pues me considero a mí el único culpable al no haber sabido negarme y haberme dejado llevar.

Entre mi estado mental, mis crisis y todas mis tonterías miro hacia atrás y lo que veo es que desde que salí del instituto he perdido la ilusión por casi todo. Tenía un sueño sencillo, nada ambicioso y aun así veo muy complicado que llegue a cumplirse algún día.

De estos trece años lo único positivo que podría sacar ha sido el hecho de comenzar a expresar mis sentimientos de alguna forma. Sigo siendo el de siempre para mis seres cercanos, no hablo de lo que me pasa y no creo que llegue a hacerlo jamás; lo cierto es que antes tampoco habría pensado que sería capaz de escribir sobre todo lo que me pasa por la cabeza y menos aún dejar que otras personas lo leyeran. Supongo que es fácil cuando esas personas no te conocen, al menos no de forma presencial puesto que de mis sentimientos pueden saber mucho más que aquellos que si lo hacen.

Llevo demasiados años descendiendo y aunque haya tenido pequeños ascensos, cada año acaba siendo peor que el anterior. do lo suficiente como para no sentir la necesidad de olvidarlos.  Más aún cuando realmente fue una relación que vivimos como una gran amistad, más que como una historia de amor.


Me vi atado a esta ciudad por un piso que compré llevado por las presiones familiares. No quiero descargar culpa sobre nadie, pues me considero a mí el único culpable al no haber sabido negarme y haberme dejado llevar.

Entre mi estado mental, mis crisis y todas mis tonterías miro hacia atrás y lo que veo es que desde que salí del instituto he perdido la ilusión por casi todo. Tenía un sueño sencillo, nada ambicioso y aun así veo muy complicado que llegue a cumplirse algún día.

De estos trece años lo único positivo que podría sacar ha sido el hecho de comenzar a expresar mis sentimientos de alguna forma. Sigo siendo el de siempre para mis seres cercanos, no hablo de lo que me pasa y no creo que llegue a hacerlo jamás; lo cierto es que antes tampoco habría pensado que sería capaz de escribir sobre todo lo que me pasa por la cabeza y menos aún dejar que otras personas lo leyeran. Supongo que es fácil cuando esas personas no te conocen, al menos no de forma presencial puesto que de mis sentimientos pueden saber mucho más que aquellos que si lo hacen.

Llevo demasiados años descendiendo y aunque haya tenido pequeños ascensos, cada año acaba siendo peor que el anterior.

Comentarios

  1. !!eh,colega!!
    Arriba esos animos,parece ser que hoy estamos muchos desvelados.Mañana sale el sol,eso es bueno.
    Muchos besos

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    1. Pues sí, andábamos los dos sin sueño por lo que pude ver. Por fortuna para mí casi no duermo, lo que me permite meterme en la cama a sobre las cinco y a las ocho estar en pie :P

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  2. Pues la verdad es que eso de contar las cosas "a desconocidos" es más fácil, eh? A mí me pasa. Con la gente que me conoce personalmente, me cuesta más, pero en el blog, puedo escribir lo que siento y no me ocasiona "ningún trauma".
    Está claro que lo del blog es una buena terapia para sacar todo lo que llevamos dentro, verdad?


    Besossss!!! :)

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    1. A mí me ayuda bastante, es una especie de terapia. Además me sirve para aclararme yo mismo y ahora me es algo más fácil "comunicarme" cuando tengo que hablar sobre mí a algún ser cercano, eso sí, me sigue costando un montón.

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  3. los blogs son una buena forma de desquitarse, yo tambien me cree uno para tirar toda la mierda que llevo dentro jaja, saludos

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