Instinto
Tras escuchar las críticas que me hizo un amigo y meditarlas, me doy cuenta de que tiendo a descartar nuevas ideas demasiado rápido en algunas ocasiones. También habló de la agresividad que tengo en mis discusiones o en mis enfados.
Lo primero es que en cuanto el primer punto de algo no me convence dejo de escuchar, al igual que si es el interlocutor a quien le he encontrado el fallo. Luego medito sobre lo que en un principio había descartado y quizá no lo encuentre tan absurdo como en un principio, por lo que debo obligarme a escuchar completamente antes de descartar nada.
La parte que se refiere a mi agresividad tiene una explicación bastante lógica; normalmente hubiera dicho que soy así sin más, pero el insomnio ayuda a meditar sobre temas muy dispares y hoy le ha tocado a este. Siempre he sido una persona con un marcado instinto animal, sin ser violento o un busca bullas, siempre he intentado preservar mi espacio, no me gusta que nadie lo invada salvo que sea una persona de mi confianza. Quien se gane mi cariño, o mi amistad, lo tendrá para siempre, salvo que me haga alguna pifia muy gorda; lo mismo ocurre con mi desconfianza, si me fallas una vez no dejaré de quererte aunque sí desconfiaré de tus actos. De igual forma, ahora que me siento herido es mucho más fácil que enseguida intente defender y que lo haga esgrimiendo un argumento tajante con el que ataque a la persona con la que esté discutiendo.
Creo que lo de la agresividad me va a costar mucho más controlarlo, pues es como si dentro de mi saltara un resorte si se trata algún tema que me cause dolor ya que intento evitarlos a toda costa. Supongo que también lo hago directamente porque el pedir que por favor que se cambie de tema no suele funcionar; si bien es cierto que de seguro estarán pagando justos por pecadores y habrá personas que reciban un corte cuando en lugar de una petición cordial, cuando hubieran reaccionado mejor a ésta.
Al menos puedo decir que las críticas, siempre que no vengan con intención de dañar, son bien recibidas y las analizo para intentar mejorar como persona.
Lo primero es que en cuanto el primer punto de algo no me convence dejo de escuchar, al igual que si es el interlocutor a quien le he encontrado el fallo. Luego medito sobre lo que en un principio había descartado y quizá no lo encuentre tan absurdo como en un principio, por lo que debo obligarme a escuchar completamente antes de descartar nada.
La parte que se refiere a mi agresividad tiene una explicación bastante lógica; normalmente hubiera dicho que soy así sin más, pero el insomnio ayuda a meditar sobre temas muy dispares y hoy le ha tocado a este. Siempre he sido una persona con un marcado instinto animal, sin ser violento o un busca bullas, siempre he intentado preservar mi espacio, no me gusta que nadie lo invada salvo que sea una persona de mi confianza. Quien se gane mi cariño, o mi amistad, lo tendrá para siempre, salvo que me haga alguna pifia muy gorda; lo mismo ocurre con mi desconfianza, si me fallas una vez no dejaré de quererte aunque sí desconfiaré de tus actos. De igual forma, ahora que me siento herido es mucho más fácil que enseguida intente defender y que lo haga esgrimiendo un argumento tajante con el que ataque a la persona con la que esté discutiendo.
Creo que lo de la agresividad me va a costar mucho más controlarlo, pues es como si dentro de mi saltara un resorte si se trata algún tema que me cause dolor ya que intento evitarlos a toda costa. Supongo que también lo hago directamente porque el pedir que por favor que se cambie de tema no suele funcionar; si bien es cierto que de seguro estarán pagando justos por pecadores y habrá personas que reciban un corte cuando en lugar de una petición cordial, cuando hubieran reaccionado mejor a ésta.
Al menos puedo decir que las críticas, siempre que no vengan con intención de dañar, son bien recibidas y las analizo para intentar mejorar como persona.
La paciencia es la virtud de los sabios, solo tienes que aprender a cultivarla ^^
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