Divagando en una tarde de verano

Para mí es una realidad el hecho de que los días tienden a torcerse pero no a enderezarse. Empezó mal el día de hoy y para no quebrantar la norma, sigue en esa línea.  Tras el leve desahogo matutino he intentado evitar el volverme a sentar aquí, más pensando la de tiempo que queda hoy para que este día finalice y comience otro distinto, en el que con suerte el paso de la noche haya provocado un reset en mi estado de ánimo. 

A veces desearía poder plasmar aquí lo que mi alma me pide realmente, un simple grito con el que intentar expulsar mil pensamientos relacionados o no entre ellos, que copan mi cabeza sin dejarme pensar en nada más. ¿Y qué hacer?¿Repetirme mil veces al escribir aquí, mil entradas sobre lo mismo? Pues no se me ocurre nada mejor y, al fin y al cabo, es el verdadero objetivo de este lugar, desahogarme cuando lo necesito, escribir aquello de lo que no sé hablar (ni quiero hacerlo) con los demás.

Desearía pedir perdón, y además merecerlo, a alguien a quien no dejé vivir su vida tranquila por seguir necesitándola en la mía. Cada varios meses, en uno de mis múltiples bajones acababa intentando un contacto, que nunca fue fructífero. Quizá al principio pensaba que todavía la quería, luego me di cuenta de que sólo la quería, como la gran amiga que había sido durante el tiempo que habíamos estado juntos, no tuve éxito ni dejando eso claro, supongo que no me creyó o que para ella sí fue fácil borrarme de su vida. Quise odiarla, incluso lo intenté, obviamente sin éxito alguno. Y aunque me he resignado a hacer mi vida sin volver a saber de como fue la suya, siempre seguirá formando parte de ella, aunque sea en esos recuerdos.

También a esa persona cuya vida no pude respetar en ese par de noches de borrachera, en las que mi impulsividad me hizo mandar esos mensajes de móvil que debería haberme guardado para mí. Puede que no ella no lo hiciera todo bien, pero he de reconocer que no llego a prometerme nada, aunque yo hubiese querido que fuera así o pueda pensar que merecí un trato mejor. Y aunque siga sintiendo a mi alma es rasgar mi interior en busca de una forma de escapar de su imagen cada vez que se cuela en mis pensamientos, supe  controlarme y no volví a molestarla. He querido olvidarla sin éxito alguno, lo de odiarla ni me lo planteado, sé que no podría. 

Al final la imagen de fuerza que solía dar hace tantos años. Ese chaval duro vestido de negro y adornado con el metal de la cadena colgando en el lado derecho de su cintura, resultó ser pura fachada y mi fuerza no sirve para dominar a mis sentimientos. Y al mirar mi pasado no veo los pocos logros que haya podido alcanzar, sólo el cúmulo de errores que ya no puedo solucionar y de los que tampoco soy capaz de desprenderme. 

Comentarios

  1. siempre se a dicho esa frase de... con el tiempo no olvidas a esa persona, sino que aprendes a vivir sin ella.

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  2. A ver si aprendo rápido que tengo que aprender a vivir sin muchas :P

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  3. "que se puede esperar de un dia que empieza con tener que levantarse" :)
    pasate por mi blog
    a veces la apariencia es muy distinta a lo que hay dentro

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  4. "¿Y qué hacer?¿Repetirme mil veces al escribir aquí, mil entradas sobre lo mismo?" Creo que así empiezan todos los blogueros. Y la fuerza de nadie puede dominar los sentimientos, no te des tan duro chaval.

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  5. Es mejor hacer 1 entrada a1000 hablando de lo mismo. Me gusto mucho lo que dijiste en esta entrada.
    Un beso cielo

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  6. Se que tienes razon... pero mi corazon es mierdoso y parece que le gusta el dolor, aun y asi llevo dias sin hablarle, sin hablarme y sin saber nada el uno del otro.

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