20-J


Hoy voy a hacerte el mejor regalo de todos, no el que desearía poder hacerte; sí el que te mereces.
Hoy no te mandaré la típica postal virtual ni un correo ni un mensaje, no pienso felicitarte.
Hoy no voy a felicitarte, permaneceré al margen de tu vida, intentaré aprender que hay para promesas que nunca se cumplen, para siempres que llegan a su fin demasiado pronto y que, por mucho que aprecies a alguien, puede llegar el triste momento en el que debas resignarte a que desapareció en el caos de las verdades, las mentiras, del egoísmo de cada uno, de lo que hicimos, lo que debimos hacer y lo que desearíamos no haber hecho.
Hoy tú comienzas a ser libre y yo entierro a una amiga.


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