Asalto en la madrugada

Correo que mandé antes de irme a dormir, en la noche de ayer, a mis padres:

"Pido perdón por no ser el hijo que desearíais tener; por todos los disgustos que os he dado durante estos años. Sé que debería haberme esforzado más en muchas cosas, cuando tenía opciones de alcanzar una vida muy distinta a la que tengo ahora ¿Verdad? Lo que quizá desconozcáis, es que cuando estuve en Wothing ya quise huir de este mundo, historia que podrán corrobrar mi amigo David y la profesora Isabel, pues fueron mi apoyo mientras en casa no paraba de haber broncas por otras cosas y Ruth estaba desaparecida con su comienzo en la universidad.

Soy un chico conflictivo, una parte de mí venía programada así, la otra la aprendí. No de casa, también para poder sobrevivir a una vida en la que siempre hay alguien dispuesto a pisarte. Finalmente aprendi a sobrevivir, ni feliz ni tan triste como antes. Dejé de llorar todas las tardes y comencé a salir y a olvidarme de mis penas viviendo de los excesos de los botellones. Me arropé en un grupo de amigos de los cuales muchos me fallaron luego, mostrándome otra vez lo desgraciada que era la vida; al menos había dejado de llorar todos los días y sólo lo hacía de forma esporádica. Siempre con mi pose, con mi máscara y mi chulería como escudo, separando mis mundos.

El verme de pronto limitado, sin opciones, sufriendo dolores a diario y sin tener la comprensión de la mayoría, me hundió. Por entonces podía contar con el apoyo de mi expareja; aunque al final la distancia y otras circunstancias nos obligaron a separarnos. Me dolió, pero aún tenía camino que andar y no ese golpe no vino de sorpresa. Conseguí algunos trabajos y fue cuando ya vivía aquí, a finales de 2008, cuando toqué fondo por primera vez; al intentar hablar con una persona con la que había quedado, en teoría como amiga, ver su desprecio hacia mí me destrozó y no aguanté más. A partir de ahí continué dando tumbos, sin rumbo y completamente perdido. Algo que no se podía ver tan claramente por estar saturado de pastillas entonces, pero el dolor seguía ahí y no se había marchado.

Comencé con el trabajo en JARA e iba entonces un poco  alelado, cogí el turno más duro para tener menos tiempo para pensar. Lo hice siempre, los lugares más lejanos y cualquier sitio donde pudiera echar más horas. Y bueno, me estaba habituando a vivir sin pensar. Y en ese momento conocí a una persona que me utilizó y me mintió, puede que desconocedora del daño que iba a causar, lo máximo que puedo concederle es el beneficio de la duda. Pero durante un mes consiguió que viviera en un mundo en el que, por primera vez, sentía que quería vivir, ha sido la primera vez que he sentido que podía lograr cualquier cosa y que no me faltaría la fuerza para hacerlo. Por supuesto me equivocaba. 

Siento haberos hecho daño y siento no tener la fuerza para resistir todos los días. A veces flaqueo y no veo otra opción, veo el futuro mucho más oscuro que lo que ya he pasado, y prefiero rendirme a afrontarlo. 

Cada día que consigo llegar al final, lo hago por vosotros dos. Seguiré intentándolo, pero si no lo consiguiera, no os culpéis a vosotros. Simplemente es la vida. Las cosas sencillamente ocurren. Recordad los buenos momentos, olvidad los muchos malos que jamás os conté.  Y querría tener el deseo y el ansia por la vida, pero mi lógica no me lo da. 

Siento mucho haceros pasar por esto. 

Un abrazo de vuestro hijo, que aunque no lo demuestre, os quiere."

Dejando a un lado el contenido del correo, quiero decir que esto resultó en un asalto en la madrugada, cuando comenzaba a coger el sueño vi que unos individuos entraban en mi casa preguntándome que si me había tomado algo y llorando. Obviamente no, no les mandaría ese correo y haría lo contrario; tampoco les mandaría correo alguno si fuera hacerlo, lo haría y punto. 
El resultado es que mi madre ha pasado la noche en la habitación de invitados y yo he dormido una mierda al final. Y digo yo ¿Para ciertas cosas no es más sencillo llamar por teléfono?

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