Alicia 2:


Hace poco he estado leyendo una carta de esas que te he escrito y no te he enviado. Allí plasmaba la parte negativa que padeció nuestra relación, así como ciertas putadas (pues no pueden definirse de otra forma) que te hice durante la misma.

Sin embargo hoy me apetece recordar esos otros momentos, buenos y malos, que vivimos siendo pareja.  Supongo que podría empezar a hablar de esos cientos de horas de conversaciones, ya fuera a través de messenger, móvil o teléfono fijo. Los pequeños detalles y los grandes.

Recuerdo aquella llamada que recibí una tarde, de una jovenzuela mosqueada a la par que ilusionada, porque algún desconocido había recargado su móvil de tarjeta para poder recibir mensajes suyos. ¡Cómo olvidar el mejor regalo de mi vida! Un baúl repleto de mágicos objetos, así como un montaje en powerpoint que debió de llevarte mucho tiempo. Siempre fuiste mucho más detallista que yo, consiguiendo regalarme aquello que más deseaba.  Ni te imaginas la ilusión que me hizo verte aparecer con ese enorme chupachups justo después de ese incidente de la apendicitis.

Yo no puedo recordar apenas algún detalle que tuviera contigo, el tiempo ha borrado ya muchos recuerdos. Pronto se cumplirán ocho años desde que comenzamos a vivir esa aventura, cinco desde que acabó. Han pasado demasiadas cosas en medio y a la vez muy pocas, pero no hay tiempo suficiente en este universo que pueda disipar el cariño, aunque el amor se desvaneciera tiempo atrás.

Ambos pasamos por la muerte de nuestros perros con el apoyo del otro. Supongo que tu caso fue más grave aún, pues además conociste a Nela también.

Corrimos juntos la aventura de la oposición en Badajoz y conseguiste que me tragase mi orgullo, sin pedírmelo siquiera, he hice las paces con aquel vecino que me había amenazado a cambio de que intentase conseguirte una entrevista en la radio.

Recuerdo cuando tuvimos que regresar al hostal por uno de tus ataques de ansiedad; sé que tú apenas disfrutaste de ese fin de semana, pero yo sí, porque mientras dormías a mi lado me sentía feliz. También recuerdo muchas de las veces que tuvimos que volver porque mi espalda no aguantaba y los dolores podían conmigo.

He olvidado demasiados paseos, demasiadas conversaciones, algunas de esas veces que salíamos a comer juntos pero no lo mucho que disfrutábamos simplemente de la compañía del otro.

El tiempo pasó y ambos cambiamos. El pasado no se puede cambiar, pero olvidar lo importante que fuiste y lo mucho que te quise es algo que no tengo intención de hacer. Quizá no sienta amor por ti ahora, de esto estoy bastante seguro, pero como dije arriba, no dejaré de sentir ese cariño especial hacia quien fue tan importante en mi vida.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Firme

Una Tarde

El sexo idiota