201206092130

Sé que parece que todos mis males son culpa de la dichosa Garblita. He de aclarar que parece así por varios motivos, el principal es que este lugar fue creado cuando ella dijo que necesitaba un poco de espacio para aclararse, puesto que ella tenía uno, tuve la ocurrencia de hacer lo mismo y poder desahogarme en ese tiempo en el cual no tendría contacto con ella. 

  1. Si bien he de decir que para evitar la tentación de llamarla algún día y quebrantar la tregua pedida, lo primero que hice fue borrar su número de móvil, luego ya  cree este sitio y comencé a escribir aquí de vez en cuando. También diré que durante al poco de comenzar el periodo de reflexión comencé a recibir mensajes suyos diciéndome lo mucho que me echaba de menos, entre otras cosas. 
  2. Puesto que en ese momento, al sentirla cerca me encontraba bien y ese hecho hacía que pasase por alto o afrontase mejor otros males que siempre me habían atormentado. Pues cuando me abandonó lo que más sentía era su pérdida, y por eso era de lo que más hablaba. 
  3. Obviamente sigue siendo una parte importante para mí porque es un tema que no quedo zanjado y que, pese a mis sentimientos, siento que fui engañado por ella en alguna manera, aunque no estoy seguro de hasta que grado.  Es una conversación que me quedará por tener para siempre, pues no creo que jamás se reúnan las circunstancias adecuadas como para afrontarla, entre ellas el permiso de su pareja y que acumule el valor suficiente como para tenerla. 

 Así bien, ahora tengo que distanciarme un poco de mi amigo Juanma porque, en su cruzada por mantener la amistad con los dos, intenta traer una normalidad que sé que no me viene bien, pues algunas de las conversaciones que tenemos sí son simples y sin importancia, pero si por lo que sea sale el tema de el dichoso verano, siempre es parcial y opina sobre circunstancias en las cuales no estuvo presente. Yo no sé que hablaron ellos dos durante ese verano, salvo por lo que me contaron; por eso el no puede saber que hablamos ella y yo, que promesas se hicieron y cuales no, hasta dónde llegaron las advertencias de peligro. Por eso el no tiene la misma capacidad que yo para decidir si hubo un engaño, premeditado o no.  Yo mantuve esas charlas de varias horas durante las madrugadas, yo estaba presente cuando me dijo "ahora mismo lo dejaría todo y me iría contigo"; expresando obviamente un deseo momentáneo. ¿Y ahora me cuentan diferentes historias de que si todavía estaba con su ex? Vaya, recuerdo perfectamente cuando me contó como le había dicho a su EX que estaba conociendo a otra persona, o cuando me quedé en su casa y dejó la llave por dentro por miedo a que su EX fuera porque sabía que yo iba a estar allí mientras ella trabajaba.  Entonces ¿Me mintió a mí en esas conversaciones?¿Ha mentido luego?¿Son pequeñas modificaciones de conversaciones con las cuales él, mi amigo, intenta salvar la integridad de su amiga?

Lo único que sé es que no se portaron conmigo de forma correcta y que para mí ha quedado una conversación en cuentas pendientes, unas explicaciones que dar e incluso un peine. 

Y siempre diré, que tras toda esa loca y brevísima aventura en la que me inmiscuí ese verano, aún tengo clavada una frase en mitad de mi pecho, como si fuera una lanza de obsidiana: "Nunca ha habido nada entre nosotros".

Y dicho esto, pues sí, hablo de ella por las cuentas pendientes, porque ya he maldicho mil veces mis dolores físicos, mi depresión y mi incapacidad de aceptar una realidad tan diferente a la que yo desearía, lo que es mi verdadero problema. 

Me fío de la personas, les cojo cariño, me entrego completamente y al final, suelo ser engañado, usado para algún fin y dejado en el olvido hasta que alguna vez mis servicios son requeridos de nuevo. Hablo de Noe por ser la última persona que lo hizo, pero citaré también a esas amigas que han desaparecido tras años de amistad, como han sido Coquito, Nani o Lota.  A los muchos que no se preocuparon durante demasiado tiempo y luego aparecen fingiendo que siempre estuvieron allí. Me duele que la gente me abandone sin que yo les de motivos, más bien dándoles razones para mantenerme cerca.  Y es por eso que no paro de preguntarme que diantres hago yo en este lugar; quién me metería a mí en este mundo si yo debería vivir en algún otro pozo.  

Y os envidio, porque yo no puedo perderos el cariño, a mi me enseñaron a ser fiel a mis amistades, a darlo todo por ellas y no sé olvidar. Al menos no con la rapidez con la que los demás parecen poder hacerlo. Necesito mi tiempo para afrontar las cosas y creo que en esta vida mortal no hay tiempo suficiente para que yo olvide. 

¿Veis? Hay más motivos para estar mal; y el principal es muy sencillo, mi perdida total de ilusión por conseguir ya nada en la vida. Mis pilas se agotaron sin más y ahora llegaré hasta donde la inercia me lleve.


Comentarios

  1. !!Hola,B2!!

    A veces hay q cerrar historias con dolor para comenzar una nueva vida.Tomar de nuevo las riendas de tu vida, dejando de lado proyectos pasados y caducos.
    Vivir el presente aprendiendo del ayer.
    Cuando el amor no fluye, nada se puede hacer con todos los errores, las desilusiones, los logros y las caídas.
    Pienso q en esta fase q te ha tocado vivir sales ganando,en dignidad,amor por ti mismo libertad y seguridad.Solo necesitas darte tiempo para volver a encontrarte de nuevo.

    Buen post.Besos.

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  2. Me has recordado un poco a mí, tampoco olvido fácilmente y mis amigas también me "abandonaron", las sigo viendo de vez en cuando porque no nos queda más remedio cuando nos cruzamos por la calle, pero la amistad de antes ya no existe, y la verdad es que es una pena.
    Yo siempre he tenido en cuenta que la amistad no dura para siempre por mucho que queramos, porque al fin y al cabo, cada uno termina haciendo su vida aquí o haya. Pero no pensaba que fuese a ser tan repentino, y menos por el hecho de echarse un "ligue", yo nunca las dejé de lado por un tio, pero bueno.

    Todo se lleva como se puede.
    Un beso.

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    1. Los amigos de verdad los descubrirás en tus peores momentos; pero la amistad es cosa de dos, por mucho que queramos creer lo contrario, no basta con que la ofrezcamos, han de aceptarla.

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