Aunque no quería escribir hoy
Hoy no tenía demasiadas ganas de pasar por aquí. He leído una frase escrita ayer por una amiga en una de las fotillos del facebook, de esas que uno se hace con unas copillas de más.
Me he sentido muy estúpido al leer el comentario que decía que le encantaba verme así, haciendo referencia a lo de verme actuando como si estuviera perfectamente, con mis gilipolleces y mis tonterías varias. El problema es que más allá de lo que puede parecer a simple vista, ese no soy yo. Yo querría ser así, como una vez fui, sin necesidad de alcoholizarme para olvidar mis penas de forma momentánea. Eso no es más que un traje, un disfraz que hace parecer que el tiempo va mejorando mi estado de ánimo y que poco a poco voy dejando el pasado donde debe estar, recuperando las ganas de vivir y la ilusión por hacerlo. Pero no es así.
Simplemente estoy.
En poco tiempo vi que la tranquila vida que había planeado pasar con mi expareja, por la que quizá no sintiera todo lo que debiera, pero a la que sí quería muchísimo, se desmoronaba. Había comenzado a pagar un piso en el que ambos íbamos a vivir y que en el fondo no deseaba comprar, he decir que no fue culpa suya que lo hiciera sino presiones familiares, de una familia a la que he aprendido que es mejor querer en la distancia, por el bien de todos nosotros.
Perdido como me quedé durante varios años por fin encontré algo que sí deseaba, algo por lo que quería luchar, pero que se encontraba fuera de mi alcance. Que se encuentra fuera de mi alcance. Algo que no puedo evitar desear y que el paso del tiempo me hace recordar como simple humo en las mejores ocasiones; como un sol ardiente en las otras.
Y sinceramente desearía poder abandonarlo todo. Lo he intentado de la forma que he tenido a mano en más de una ocasión, pero Cielo e Infierno me escupen por igual y quedo atrapado de nuevo aquí, con una situación aún más tensa que la que tenía antes de marchar. Al final en este mundo nuestro no eres dueño de nada, ni de tu propia vida y llegamos a ver la estupidez en la que me han ofrecido la posibilidad de presentar cargos por intento de homicidio contra mi mismo. ¿No hay mayores problemas en la justicia que dedicarse a semejantes gilipolleces?
Lo cierto es que si tuviera la opción de abandonarlo todo, de irme a cualquier país tercer mundista a jugarme el pescuezo por cualquier tontería. Intenté hacerlo alistándome aquí pero era demasiado viejo con 27 años para ser contratado, ese par de días que se adelanto el parto fueron los suficientes para dejarme atado aquí.
Si mis padres no me hubieran ayudado económicamente con el piso, si no sintiera la obligación de devolverles lo mucho que me han aguantado y empujado a seguir adelante ya lo habría abandonado. Sin más. Son ellos los que me atan a la vida y a la vez ha sido su insistencia en manejar mi vida, aunque fuera con buenas intenciones, lo que me atan a este lugar.
En realidad sólo quiero desaparecer, no volver a saber de nadie. No es que no quiera a los amigos que tengo, es que preferiría librarles de una vida conmigo, aguantándome.
Y muchas veces deseo abandonarlo todo. Demasiadas. No es que me fallen las fuerzas para luchar, simplemente ya no encuentro una causa para hacerlo. No tengo motivos y estoy cansado de este mundo, de esta vida y, sobretodo, de sufrir.
Me he sentido muy estúpido al leer el comentario que decía que le encantaba verme así, haciendo referencia a lo de verme actuando como si estuviera perfectamente, con mis gilipolleces y mis tonterías varias. El problema es que más allá de lo que puede parecer a simple vista, ese no soy yo. Yo querría ser así, como una vez fui, sin necesidad de alcoholizarme para olvidar mis penas de forma momentánea. Eso no es más que un traje, un disfraz que hace parecer que el tiempo va mejorando mi estado de ánimo y que poco a poco voy dejando el pasado donde debe estar, recuperando las ganas de vivir y la ilusión por hacerlo. Pero no es así.
Simplemente estoy.
En poco tiempo vi que la tranquila vida que había planeado pasar con mi expareja, por la que quizá no sintiera todo lo que debiera, pero a la que sí quería muchísimo, se desmoronaba. Había comenzado a pagar un piso en el que ambos íbamos a vivir y que en el fondo no deseaba comprar, he decir que no fue culpa suya que lo hiciera sino presiones familiares, de una familia a la que he aprendido que es mejor querer en la distancia, por el bien de todos nosotros.
Perdido como me quedé durante varios años por fin encontré algo que sí deseaba, algo por lo que quería luchar, pero que se encontraba fuera de mi alcance. Que se encuentra fuera de mi alcance. Algo que no puedo evitar desear y que el paso del tiempo me hace recordar como simple humo en las mejores ocasiones; como un sol ardiente en las otras.
Y sinceramente desearía poder abandonarlo todo. Lo he intentado de la forma que he tenido a mano en más de una ocasión, pero Cielo e Infierno me escupen por igual y quedo atrapado de nuevo aquí, con una situación aún más tensa que la que tenía antes de marchar. Al final en este mundo nuestro no eres dueño de nada, ni de tu propia vida y llegamos a ver la estupidez en la que me han ofrecido la posibilidad de presentar cargos por intento de homicidio contra mi mismo. ¿No hay mayores problemas en la justicia que dedicarse a semejantes gilipolleces?
Lo cierto es que si tuviera la opción de abandonarlo todo, de irme a cualquier país tercer mundista a jugarme el pescuezo por cualquier tontería. Intenté hacerlo alistándome aquí pero era demasiado viejo con 27 años para ser contratado, ese par de días que se adelanto el parto fueron los suficientes para dejarme atado aquí.
Si mis padres no me hubieran ayudado económicamente con el piso, si no sintiera la obligación de devolverles lo mucho que me han aguantado y empujado a seguir adelante ya lo habría abandonado. Sin más. Son ellos los que me atan a la vida y a la vez ha sido su insistencia en manejar mi vida, aunque fuera con buenas intenciones, lo que me atan a este lugar.
En realidad sólo quiero desaparecer, no volver a saber de nadie. No es que no quiera a los amigos que tengo, es que preferiría librarles de una vida conmigo, aguantándome.
Y muchas veces deseo abandonarlo todo. Demasiadas. No es que me fallen las fuerzas para luchar, simplemente ya no encuentro una causa para hacerlo. No tengo motivos y estoy cansado de este mundo, de esta vida y, sobretodo, de sufrir.
Pero bueno, nada de eso!
ResponderEliminarA veces lo vemos todo negro, no, negríiiiiiisimo pero siempre hay que seguir para delante!
Muchos ánimos, seguro que todo se arregla!
Te entiendo muy bien. Muchas veces me he sentido así, pensar que debería librarles de mi, que para que seguir aquí, de está manera... Pero luego miro bien y pienso que debería ser al revés, que son ellos los que no me entienden, los que no me apoyan y me dejan sola. Desearía irme de aquí pero para no tener que aguantar sus faltas de respeto y de educación.
ResponderEliminarDuele estar así, todo es negro aunque la gente intente mostrarte el blanco. Ánimo!
Creo que lo único que te pasa es que no encuentras un aliciente para levantarte por la mañana. Tranqui, que por ahí hemos pasado todos. Busca proyectos tuyos, en los que disfrutes. Seguro que encuentras... Un abrazo.
ResponderEliminarSé que es eso, pero son cinco años buscando y nada, es normal que ande ya harto de buscar. He perdido todos los hobbies que tenía y me aburre hasta ver películas. Mi cuerpo esta jodido, mi cabeza igual, así que es normal que la moral no me acompañe.
ResponderEliminarGracias por los ánimos, pese a mi negatividad.
Eso lo pensamos todas tantas veces que ha veces pierde sentido, supongo que verlo todo negro es lo mas normal, pero a la la vez es lo peor!
ResponderEliminarVeras que algún día esa negatividad se va... créeme se va...
Un beso, me paso :)
http://believebreathedream.blogspot.com.es/
Pd: Keep Calm and Carry On ∞