Realidad
Esta tarde he tenido demasiado tiempo para pensar, pese a intentar ocuparlo en cosas que la lógica clasifica en un nivel de importancia bastante más elevado, no he podido dejar de pensar en lo de ayer. Supongo que sólo puedo decir que me siento estúpido por haber creído que algo tenía una importancia que no era real, que en el fondo eran las circunstancias y presiones familiares de las cuales en su día me hablaron eran las causantes de mi mal. Frases escuchadas tumbaron mi teoría como lo haría el aire con un castillo de cartas.
Hoy creo que hubo dos historias, la que yo viví y la que ella vivió. Ambos soñadores empedernidos, de formas diferentes. Sus susurros sensuales intentando dar magia al momento no eran más que eso, intentar hacer un instante más agradable, sin pensar si quiera en un posible futuro. Mi mente, en cambio, emocionado por la persona que tenía delante, deseaba que fueran promesas para la eternidad, no algo efímero. La sonrisa que tanto hace lucir su cara es siempre esa, fui yo quien quiso creer que había un motivo especial para ello; que yo era ese motivo especial.
Me siento como Don Quijote, luchando contra gigantes imaginarios por un amor que tampoco llego a existir, ese soy yo, un loco más deseando que el mundo sea diferente. Pero la realidad sólo es una y por fin me ha sido revelada, una conversación que me hubiera gustado tener hace mucho tiempo, pero que mi resentimiento no me permitía tener; ni hubiera querido razonar, hubiese seguido aferrado a mi mundo de falsa realidad.
Y sí, sé puede estar apenada por mi malestar. Es una buena persona, quizá demasiado buena, y probablemente pueda sentir eso mismo por muchas otras personas... Si seguro que si se cruza con un perro callejero y llega con remordimientos a su casa por no haberle dado alguna cosa para comer.
Yo, que siempre me creí un hombre sin fe y descubro que he tenido fe en una historia que jamás existió. Me siento tan estúpido como el pringado del anuncio de Vodafone declarándole su amor a una dependienta, pensando que había algo especial cuando ella simplemente está haciendo su trabajo, con educación y una sonrisa. Ahora toca despertar del sueño, obligarme a asumirlo como tal y pese a tener pocas ganas de ello, continuar caminando intentando olvidar este estúpido sueño, como ya olvidé tantos otros. A fin de cuentas, lo único que quiero es no ser infeliz, no pido milagros que me hagan sonreír cada día, sólo poder permanecer aquí sin molestar ni ser molestado.
Comentarios
Publicar un comentario