Oscurece

Noto como algo crece dentro de mi, no es sólo ese cúmulo de sensaciones en mi cabeza, puedo sentirlo como algo físico moviéndose bajo mi pecho. Algo que avanza matando mi interior con su tacto, la esperanza de un futuro va desvaneciéndose, la poca fuerza con la que he estado aguantando estos días desaparece y comienzo a flaquear. Miro el abismo en el que tanto tiempo he pasado en los últimos años y busco desesperadamente otra salida, alguna por la que no haya intentado escapar ya, sin encontrarla.

He tenido que recurrir a la medicación para escaparme unas horas al mundo de los sueños, por fortuna sin recordar que ocurrió en él. Sin embargo esa sensación sigue ahí, se niega a marcharse y siento sus garras aferrándose a mi alma para evitar ser arrancada de allí. 

Vuelvo a tener esa sensación de estar muerto en vida, de que no voy a conseguir lograr nada y de que todo aquello que toco acabará tan marchito como yo. Buscaré al menos fuerzas para ponerme de nuevo la máscara y sonreír al exterior, encerrarme en mi mismo y entre las paredes en las que habito, buscando al menos no preocupar a los demás y evitar otros incidentes.

Y ya se que a quienes se preguntan el motivo de que teniendo cobijo, cama y comida, pueda no sentirme así de mal. ¿De que sirve respirar si el aire no hace desaparecer la sensación de asfixia de tus pulmones?¿Para qué vivir cuando a nada consigo encontrarle un sentido?¿De que sirve amar cuando no puedes ser correspondiendo o ser amado cuando se ha perdido la capacidad  de amar? 

Desearía poder explotar a llorar, quizá así esa criatura abandonase mi cuerpo de una vez, pues prefiero ser una carcasa vacía, como ya fui un tiempo, el portador de ese parásito repleto de melancolía y tristeza que me consume, sin dejarme morir. Ni vivir.  Puede que consiga expulsar algunas lágrimas, calmando hoy la voracidad de semejante ser, pero su hambre seguirá ahí y no cesará hasta que uno de los dos perezca.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Firme

Una Tarde

El sexo idiota