Hoy, en general
¿A quién escribir la primera de estas cartas que nunca partirán hacia su destino? Puede ser algo genérica, como aquellas que escribía cuando estaba prisionero en las tierras del norte y quería comunicarme con todas las personas que había dejado aquí, solía hacerlo con una única misiva.
Puedo hablar hoy entonces con todos esos amigos que me fallaron, serles franco y decirles que decidieron abandonarme en un su día por cuestiones puramente egoístas, que lo de fingir que no se hizo el daño, tras años de soledad, no va conmigo. Podría citar todas las cosas que he hecho por cada uno de ellos y lo que he recibido a cambio, como me cambiaron por una persona de la que ya ni tan si quiera desean oír hablar. Sé que yo no he sido perfecto, ni mucho menos, pero estuve allí para cada uno de ellos cuando lo necesitaban, escuche sus secretos, como los de tantos otros y callé, apoyé y ayudé en aquello que estaba en mi mano.
Hoy algunos se asombran de mi pasotismo hacia ellos. Es así, fuimos muchos amigos, demasiados amigos. Todos hicieron su vida, unos simplemente se convirtieron en colegas por la distancia y las circunstancias de la vida, otros simplemente me apartaron para poder disfrutar mejor de sus vidas. Eso no lo olvidaré y no creo que pueda olvidar nunca lo solo que me dejaron. Supongo que esta parte va dirigida a German, Mario y Gustavo.
Los que se distanciaron por otros motivos, bueno, son circunstancias de la vida y es normal que la confianza se pierda. A estos les guardaré el cariño que les tenía entonces, aunque la relación sea fría o casi nula.
Me duele en especial la perdida de esas dos amigas que durante años mantuve, muchas veces siendo yo la persona que se esforzaba por continuar con la relación. Cada una de ellas a su manera me ha fallado, ambas han continuado con su vida. En el caso de Carlota, era algo normal, algún día nos cruzaremos y quizá tomemos algo recordando viejos tiempos, aunque creo que desde aquel miércoles a finales de noviembre, que la amistad acabara disipándose era sólo cuestión de tiempo. Nani, sin embargo, me dejó tirado en el peor momento de mi vida, tras más de una década de escuchar sus problemas de pareja fue incapaz de responder ni a una sola llamada, siendo ella consciente de la mala etapa que estaba pasando. Creo que esa sí es una amistad completamente rota.
Puedo hablar de como, tras el accidente de coche, los pocos amigos que tenía continuaron haciendo sus vidas, preocupándose en un principio y dejándote completamente abandonado a los pocos meses. ¿Me encerré en mí mismo? Sí ¿Qué otra opción tenía? Sé que luego uno de ellos pudo necesitarme, intenté estar allí pero vi que ya estaba rodeado de amigos, de todas esas amistades que había hecho en los años que yo había estado en soledad y, sinceramente, decidí apartarme por sentir que allí yo no pintaba nada.
También de Patricia, que siempre se preocupa en el momento, está cuando el foco de atención se ha centrado en ti, pero desaparece luego, tras haber estado años sin llamar y por ahora, siguiendo el mismo camino. Supongo que su caso puede ser excusable.
En todo este tiempo ha habido una persona de la que ya he hablado en otra parte, Juanma, que sí ha estado ahí. Podría reprocharme él a mí más de una cosa, bastantes creo yo. Pues aunque cuando se marchó intenté mantener el contacto con él, y así lo hicimos mucho tiempo, en el momento en el que yo tuve pareja todo cambió y lo dejé de lado. De ahí a comenzar con la depresión no pasó ni un año y dejé de ser un apoyo para mis amigos a ser un carga; sí, también para mi pareja, que aguantó durante más de dos años en los que no la traté como debía, aunque supongo que, pese a las mil explicaciones que he dado, volveré a escribir aquí alguna carta para ella, para que vea lo que realmente fui.
Desde su marcha me mostré receloso, además de estar destrozado por el cúmulo de situaciones que tenía encima, y no hice muchos amigos. No en la misma consideración. En todos esos años sólo dejé entrar de nuevo a una persona en mi vida, y aprovechó las brasas que quedaban para terminar de quemar mi mundo.
Y aquí me tenéis todos. Los que estuvisteis y los que no, manteniéndoos en mi memoria y sin olvidar vuestros errores ni los míos.
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