CONFESIONES


Mi cuerpo supera poco a poco los males físicos que le afectaban o quizá se esté habituando a ellos, sin embargo no puedo negar que no también noto de forma física la tortura producida por los males que aquejan mi mente; es la forma que tiene mi cerebro de expresar su pesar, o puede que él de mi alma, si es que puedo tener una de esas.
Siempre nos juzgamos de forma diferente a como lo hacen los demás, más de una persona a la que tacharías de egoísta se considerará muy generosa, la visión de los demás siempre es muy subjetiva, la de uno mismo suele serlo aun más, cosa curiosa teniendo en cuenta que sí contamos con todos los datos.
En mi caso yo soy incapaz de considerarme una persona buena, me veo atrapado en una oscura prisión dentro de mi ser. Una que probablemente yo construí y en la que me recluí para huir del mundo real. Hubo un tiempo en que ese mundo interior en el que me refugiaba era un lugar maravilloso, con una gran barrera que lo protegía del exterior. Decides bajar la guardia, dejar entrar a alguien en él y compartir todo tu ser, lo bueno y lo malo, mostrar tu realidad, no la máscara que suelo usar como defensa. Y no te das cuenta de que en ese momento has dejado de ser dueño de tu vida, de que el destino de ese mundo interior está en manos de otra persona.
Dependiendo de la fortaleza de cada uno, el daño causado puede aguantarse mejor o peor; también de las condiciones en las que te encontrases en el momento de la destrucción.
Nunca he sido un buen estudiante, no he cesado de dar disgustos a mis padres. He hecho muchas veces aquello que me apetecía.  Más de una vez he cogido el dinero suelto que he visto por casa, cuando tenía 16 o 17 años, alguna moneda de veinte duros para tener algo más para mis gastos, sin pensar en lo que mis padres estaban gastando ya en mí.  
Una vez hurté quinientas pesetas a un jubilado que estaba jugando sus loterías semanales, me di el “placer” de invitar a Juanma a la que íbamos a jugar nosotros.
Tardé años en confesarle a Juanma que Pedro había robado una de sus monedas de plata de dos mil pesetas; pertenecía a una colección que le había regalado su padre y que nosotros dejamos sin valor.
Empecé a beber a los dieciséis años, a esnifar cocaína a los veinte. No es que lo haya hecho de una forma muy habitual (lo último), pero sí que ha sido algo continuo desde entonces, aunque a veces haya tenido pausas temporales de varios años. Esto también es aplicable al alcohol.
He sido infiel a la persona a la que más he querido.  Una de ellas con su mejor amiga (a la que nombraré para que no pueda ser reconocida), algo que aún no sabe nadie, otra con un chica durante un par de semanas, aunque aquí he de decir que realmente dudé sobre con quién quería estar; pasé años con ella y cuando todo iba mal entre nosotros, también completamente borracho y dolido porque no se presentó a la boda de mi hermana, acabé liándome con una chica de catorce años.
He conducido completamente ebrio. En ese estado incluso  he llegado a ir de prostitutas dos veces en mi vida, aunque en ninguna de ellas fui capaz de hacer nada de lo borracho que estaba.
He destrozado locales y vehículos por diversión;  incluso robé el busto de una estatua de mi ciudad, también debería sumar una fuente y algunos columpios para niños.  Me he colado en obras y desatado mi ira con todo lo que allí he encontrado.
Muchos no paran de decirme lo bueno que he sido con ellos, pero yo sé lo que soy en realidad, lo que he sido. Aunque he ido arrepintiéndome de cada una de estas cosas y prometiéndome a mí mismo que jamás las volvería a hacer.  Veo al final como no importa quién sea ahora, importa todo lo que he hecho y no puedo solucionar.
Importa el día que los chicos con los que iba pegaron a dos chicos y no hice nada para evitarlo; no participar no es una excusa.
Quería redención y cuando creí encontrarla me fue arrebatada. Un pequeño castigo en comparación con el mal que puedo haber causado yo. Y lo peor de todo esto es que en el fondo sé que me lo merezco. Por esto es por lo que odio mi reflejo en el espejo, por lo que me repugno a mí mismo.
Sé que es lo que querría haber sido, muchos hablan bien de mí pero yo sólo puedo ver esto.  Veo que mis pecados pesan demasiado, que todo es un castigo y que es por eso que la muerte me ha sido negada en varias ocasiones. No tengo fuerzas para seguir, por mucho que intente cambiar y ser mejor todo vuelve a ser lo mismo, los pecados permanecen en mi mente y no puedo borrarlos. No necesito un Dios que me perdone, necesito sentir que esa persona a la que tanto echan de menos algunos está realmente muerta, aunque lo que haya quedado en su lugar sea este yo oscuro y melancólico que no desea sino el día de su final.


Me he rendido. Sí, supongo que  éste es el último de mis pecados.  

Comentarios

  1. No te voy a negar que si, has hecho cosas que no estaban para nada bien pero quién ha hecho todo bien? Dirás que lo tuyo es peor pero hay gente que hace cosas mucho peores. Violar, matar...y un largo etc. No he leído nada de eso por aquí. Varios daños que mencionas son materiales y, aunque sigue sin estar bien, mejor eso que no daño físico. No he leído que fueras pegando a la gente ni cosas así. Sobre la infidelidad, no hacer nada cuando pegaron a aquellos chicos y el robo ya haces más de lo que crees. Te estas arrepintiendo. Sabes la de gente que ha hecho daño y ha pasado página sin arrepentirse? Tú estas siendo valiente porque lo confiesas aunque sea aquí y te arrepientes. Estaría genial poderse disculpar y recibir el perdón real de las personas a las cuales heriste, si es posible hazlo y si no lo es no te queda más que resignarte. Eres más fuerte y mejor persona de lo que crees. A mi me ayudas constantemente a pesar de tu situación y eso no lo hace cualquiera, ya lo sabes y estar así de mal y seguir viviendo y luchando día a día con mayor o menor fortaleza dice mucho de ti, aunque por no hacer sufrir a los demás, eso demuestra que no te gusta herir a las personas. Los errores los cometemos todos. Sabes que aquí me tienes para lo que necesites.

    ResponderEliminar
  2. No sé si esto es parte de alguna historia de ficción que has creado o realmente es parte de ti. Si es lo primero, es una historia lúgubre muy buena como plantearse un relato. Si es lo otro, qué quieres que te diga... Todos en la adolescencia hemos cometido errores que sólo a toro pasado nos damos cuenta de lo graves que han sido. También es cierto que esa época de nuestra vida somos lo peor y no nos damos cuenta de la realidad (por cuestiones meramente biológicas en el cerebro). En fin, que lo bueno es que ahora se ven las cosas desde el "lado bueno"...y deja a Dios que se encargue de cosas peores... (si es que hay Dios).

    ResponderEliminar
  3. Desgraciadamente he hecho todo lo que está escrito ahí; alguna la recuerdo con cierto cariño, como la historia del busto, pues acabé dando el chivatazo de su paradero y ahora tiene su propia avenida en la ciudad. Probablemente la gente que me conozca pueda enumerar cantidad de cosas que ellos crean que he hecho y que son buenas, mi verdadero problema radica en que hace mucho que perdí la ilusión por las cosas, no tengo una vida presente y me quedo con aquello en lo que erré en el pasado.

    ResponderEliminar
  4. Pues por lo que veo, has sido una "buena pieza" en tus años más jóvenes... Pero, ¿qué quieres que te diga? Siempre se hacen tonterías, y cuando van pasando los años y te centras una miaja, estás seguro de que cometiste errores y que no los volverías a hacer.
    Creo que eso ya es un paso: El darte cuenta de que no actuaste bien en muchas ocasiones, y que ahora te arrepientes.

    Te digo otra cosa. Todos tenemos pasado, algunos mejor, algunos peor, pero lo que importa de verdad es quién eres ahora y lo que haces o piensas actualmente.
    Lo del pasado ya no tiene remedio, así que no le des más vueltas.
    Bueno, digo yo, no?
    :)

    Un beso!

    ResponderEliminar
  5. Creo que me he olvidado una bastante importante, intentando no perder completamente el contacto con la persona con la que quise compartir mi vida hace tantos años; no sé si logré que me odiará, simplemente me ignoraba o llegó a temerme. Esa es otra de las cosas que no creo que podré arreglar y de la que no he escrito aquí por tener ya una entrada dedicada a ello desde hace bastante tiempo.

    ResponderEliminar
  6. Si, todos hemos cometido errores, lo importante esque hayas aprendido de ellos, no puedo hablar mucho, ya que no tengo mas que 16 años, pero.. admiro tu valentía al contar esto, y bueno, no quiero decirte que todo va a ir bien, porque ni siquiera yo tengo esperanzas de mucho, pero si que puedo decirte que te centres en ti ahora mismo, y en tus objetivos... mucho ánimo, un fuerte abrazo :)

    ResponderEliminar
  7. Agradezco tu comentario. Yo ahora cuento con el doble de tu edad y seguro que muchos más errores cometidos. Mi único consejo en esta vida es el que le di a la persona que me mató: se egoísta, vive por ti ante todo, busca tu felicidad como algo primario, pues anteponer la de los demás a la tuya te hará ser desgraciada, como es mi caso, y tampoco hará feliz al resto de las personas.
    Y muchas gracias por comentar.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

Firme

Una Tarde

El sexo idiota