Carta que no leerás

Sin querer, hoy me he topado con esa famosa balada de Scorpions, esa cuyo título hace honor a mi realidad.  Lo he pensado mucho y desearía poder llenar mi corazón de odio y enviarlo todo contra ti, aunque eso es algo imposible de conseguir para mi ser. Sólo sé que es cierto, que los sentimientos están muy lejos de haber desaparecido, por mucho que desearía que fuera así.

¿El motivo? Creo que no puedo dejar de amarte porque, pese al inmenso dolor que ha venido tras ellos, los pocos días que me regalaste han sido los mejores de mi vida. Fue buena tu intención cuando sanaste las heridas que tenía del pasado y me diste la misma paz que podría haberme dado el opio. Sin promesas de eternidad y con avisos de peligro, lo acepte tal y como vino y no supe aceptar que no hubiera más, que lo que yo deseaba fuera una mera ilusión.

Cada momento que pasé contigo, cada correo tuyo que leí y cada conversación que mantuvimos fue mágico para mí. Posiblemente se hubiera disipado con el tiempo y habría quedado la realidad; sin embargo tiempo fue algo que no tuvimos. La magia sigue viva, y este dolor que me desgarra por dentro es lo único que me queda de ti, por eso mi cuerpo lo abraza y se niega a dejarlo escapar, a la vez que se siente incapaz de soportarlo dentro.

Muchas de las cosas que ocurren en la vida no tienen responsables, simplemente son así. Desearía no amar o que tu no amases a otra persona, sencillamente son cosas que no se pueden cambiar, que no elegimos. Pero como siempre, el mayor dolor que me queda, no es el de verte feliz junto a otra persona, es simplemente el de no poder verte más y tener que mantener esos recuerdos en los que yo era el objetivo de tus sonrisas.

Quizá algún día pueda desintoxicarme, consiga arrancarme lo que quedó de ti mi magullado ser y continuar, con el simple deseo de no volver a sentir jamás. Por ahora estoy demasiado lejos de conseguir esa fuerza, y tendré que conformarme con llorarte durante mis días y soñarte durante mis noches.

Comentarios

  1. A veces el dolor es más leve al principio que después de mucho tiempo. Se que mis palabras no te ayudaran, ni estas ni todas las que te pueda decir pero sabes que aquí tienes a una amiga para lo que sea. Un gran abrazo.

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  2. Gracias a ti por aguantarme, aunque sólo sea capaz de contarte mis penas por aquí.

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  3. Al menos las cuentas, eso ya es bueno porque te desahogas y algo ayuda. Algún día me las contaras por otro lado :)

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