"N"
Muchas veces utilizo la escritura para liberarme temporalmente de algunos pensamientos que estén dando vueltas por mi cabeza. Hoy es unos de esos días en los que deseo ponerme a escribir para liberarme de mis preocupaciones, pero la verdad es que no sé por donde empezar.
Unos meses atrás, en verano, hice un par de escapadas a Valladolid, en la segunda de ellas conocí a una chica bastante simpática a la que pude decepcionar ese mismo día. Pese a ello hemos seguido manteniendo el contacto durante estos meses, vía email, hasta que el pasado viernes se presentó aquí junto a otro amigo de allí al que sí esperaba, para darme una sorpresa. Y tan sorprendido me quedé que creo que comienzo a asimilarlo ahora.
Debo decir que muchas veces hizo hincapié, durante los primeros correos, en que no quería que pensase que podía ocurrir algo entre nosotros. También había declinado siempre las invitaciones realizadas para que viniese aquí alguna vez, con más gente, no en plan íntimo; hace un par de semanas había dejado abierta ya la opción de venir; sinceramente yo pensaba que pasarían bastantes meses antes de que viniera, si llegaba a hacerlo.
El caso es que es me hizo mucha ilusión en el momento, aunque no supiera bien como reaccionar de lo alucinado que estaba, pero no podía imaginarme como acabaría la noche; en ese momento sólo pensaba que era una amiga que había venido a verme, preocupada por los acontecimientos de las últimas semanas. De la celebración en casa pasamos a hacer una visita a un bar, tomarnos algo por ahí y volver para acá. Mi amigo y ella se quedaban a dormir en mi casa; él se empeñó en dormir en el sofá por lo que nosotros nos fuimos del salón y continuamos hablando en mi cuarto, cada uno sentados en una parte de la cama.
Yo la veía temblar y estaba pensando que era el frío, así que la invité a abrigarse un poco a meterse dentro si quería, puesto que la cama es muy grande (1.50) y podía estar dentro mientras hablábamos y aun así yo podría mantener la distancia para que no pensara mal. He de decir que más de una vez he estado en una cama con una amiga y, si sólo hay amistad, no tiene por qué pasar nada. En este caso, siendo honestos, aunque a mí me pudiera atraer ella, no lo hacía con ninguna intención oculta puesto que pensaba que ella no quería absolutamente nada conmigo. La cuestión es que ella es una persona muy nerviosa y veía que no paraba de moverse, lo inquieta que estaba y tras decirle que estuviera tranquila, que era la misma persona con la cual llevaba cuatro meses hablando, le di un abrazo en parte porque tenía ganas de hacerlo (me había quedado con ganas cuando la vi llegar pero no me había atrevido delante de todo el mundo) y en parte por tranquilizarla.
Al estrecharla entre mis brazos tuve la impresión de que era algo que ambos deseábamos de la misma forma; de ahí llegamos a los besos y a disfrutar de una corta mañana de risas y cariño.
El caso es que he estado unos días sin asimilar nada de lo ocurrido pero ahora que empiezo a hacerlo, me gustaría poder tener a esa persona cerca para poder hablar con ella, cara a cara (puesto que no es muy amiga de hacerlo de ninguna otra forma). A la vez que, acostumbrado a tanto fracaso, espero el momento en el que por alguna causa que yo no llegue a conocer nunca, desaparezca de mi vida.
Lo cierto es que me da pánico perder amistades, sobre todo cuando se trata de una buena persona de esas que todos queremos tener al lado cuando necesitamos apoyo.
Comentarios
Publicar un comentario