Ciclos

Existe un dicho para darnos esperanzas cuando pasamos una mala época: "no llueve eternamente", pero también podríamos aplicar el dicho a las buenas épocas y el sol acabará poniéndose, las nubes volverán... o cualquier otra frase que haga referencia a que todas las etapas se acaban.

Por desgracia la tendencia en las mías es que aquellas en las que estoy bajo de ánimos y veo como el fango me traga, son bastante más duraderas que en las que creo que voy a tener fuerzas para salir adelante. En este caso apenas ha durado diez días antes de volverme a sentir una mierda. ¿El motivo? Lo desconozco; simplemente puedo sentir las ganas de llorar, mi corazón completamente acelerado sin causa aparente y las nubes cubriendo el futuro que hace unos días creí que podría labrarme.

Sé que no puedo rendirme, se lo debo a todas las personas que se preocupan por mí, es por ellos que busco fuerzas intentando salir nuevamente del bache. Espero encontrarlas.

Ha llegado un momento en el que no sé esperar nada más que lo malo; hace una semana tuve consulta con una psicóloga y me dijo que debía buscar que cosas me gustaban de mí. Nada. Miro una y otra vez, me lo planteo de diferentes formas; sigo sin encontrar nada que me guste, saco defectos a todo mi ser y sólo veo cosas que preferiría no ver en mí: mi inutilidad, los dolores que evitan que pueda tener un trabajo físico y una mente torturada que me impide centrarme en conseguir hasta los objetivos más pequeños.  Tengo una estupenda memoria para el pasado, pero soy incapaz de memorizar cosas nuevas, constantemente olvido que he dicho o he hecho.  Siento que nada a mi alrededor es real ya, parece que me encuentre dentro de un huracán y que la única cosa clara, tangible y verdaderamente real, es mi dolor.

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