Mi primera fuga

Demasiados años aguatándome las ganas de llorar y dejándolas escapar, solamente, en esas ocasiones en las cuales he conseguido esconderme de todo y de todos. En algún lugar quizá no tan secreto, pero sí protedigo de miradas indiscretas.

Mi vida comenzó muchos años atrás, finalizando el 79 y dicen que una semana antes de lo que me esperaban. Yo era demasiado joven para acordarme de ese tipo de cosas. Crecí en una familia humilde y numerosa; mis padres hicieron todo lo posible por ayudarnos a mi hermana mayor, Ruth, y a mí; no fuimos los únicos en recibir su ayuda, pues también Carlos, el hermano pequeño de mi madre, vivió una temporada con nosotros. Aunque sólo tenga un recuerdo suyo de aquella época que, además, es posible sea producto de la imaginación infantil de un niño. Lo recuerdo dentrando en una pequeña salar de estar de muebles de madera clara y cálida, tapizados en un verde bastante sencillo. El imitaba a la masa y nosotros no podíamos parar de reir cada vez que decía alguna tontería. Imagino que mie hermana comprendería mucho mejor las cosas que él decía, pero yo era un pequeñajo de un par de años o tres de edad y sólo tengo grabadas las imágenes.

De cuando era un niño pequeño tengo demasiados recuerdos sueltos, todos ellos con su parte de grandeza, algunos fueron auténticas aventuras sin tan si quiera cruzar la calle, pues recuerdo el día que me solté de la mano de mi hermana y conseguí escabullierme a través del paso de cebra. Mi hermana estuvo desesperada buscándome, yo seguí la priemra norma de supervivencia que mis padres me habían inculcado: "No cruces sólo la calle". Así que durante lo que me parecieron horas estuvde dando vuelvas al mismo edificio sin parar, esperando encontrar de una vez la forma de llegar a casa... Si mal no recuerdo, el final feliz se logró porque unos vecinos me vieron andando como un pato mareado y optaron por indagar en mi comportamiento; tras ello me llevaron a la puerta de mi hogar, donde recuerdo que esperaban mi familia bastante peocupada (bueno, como bien digo, son los recuerdos de un niño muy pequeño, no tuvo por qué ocurrir exáctamente así.

Tengo muchos otros recuerdos, pero de una forma analítica, siempre fui un niño que disfrutaba de su soledad, de sus propios juegos y aventuras; no necesitaba a nadie más, tenía a mi cabeza para hacer todo aquello que yo quisieria. Era además, bastante probable que yo no cayera en gracia a los otros chicos. De hecho siempre fui el hazmreir de los críos de mi bloque; el principal motivo fue todos eran católicos e iban a misa. Eso no era algo que fuera conmigo; intenté preguntar sobre algo que había leído en las enciclopedias de mi padre, con la maldad que un niño de seis años puede tener al hacer ese tipo de preguntas, y en lugar de respuesta recibí la "comprensión de la iglesia católica": <<Éste piensa, éste a la calle>>.

Así de sencillo; así se acabaron las mañandas de domingo viajando en el 4L beige de mis abuelos, mientras todos jugabamos al, para nada repetitivo juego de, Veo Veo.

Poco a poco fui creciendo, no demasiado rápido, por fortuna, y mis aventuras se iban construyendo de formas muy diferentes. Apenas estaba en clase, bueno, físicamente no podía evitarlo por aquellos entonces, pero mi mente volaba creando miles de lugares, de mundos y de vidas paralelas en las que yo pudiera ser algo muy diferente a lo que en realidad era. Un niño físicamente débil y de pequeño tamaño, sin tan si quiera carisma. Quizá tuviera otras habilidades entonces, pero esas dos eran, a mi parecer, las más necesarias para sobrevivir en un entornor hostil repleto de crías humanas...

Hay una cualidad que he tenido siempre y que me ha ayudado bastante a adaptarme a diferentes situaciones: La empatía. También soy un gran actor, supongo que mucho mejor ahora que acostumro a mostrar exclusivamente mi máscara; pero por aquel entonces podía vestirme con una armadura de valor, sacado de alguno de los cuetnos que había leído, y actuar como si realmente no tuviera miedo a nada.

Un de estas veces, apenas sin recordar ya que edad tenía en ese momento, pero ni de lejos alcanzábamos la década. Por algún motivo que no recuerdo, pero que en ese momento me parecería muy inspirador, algo así como un derecho necesario o una libertad inquebrantable (algo que en realidad sería la mayor de las boberías). Me animé de fuerza y dedicimos que bajo esas condiciones no permaceríamos más tiempo encerrados (sí, estoy hablando de la guardería). El caso es que otro chico que se llama Alejandro y yo, planeamos la forma de salir de allí indemnes. Mis horas viendo películas de americanos en las islas del Pacífico iban a dar su fruto. Así bien, analicé el terreno y recuerdo perfectametne que había un pequeño hueco en una valla, por el cual, con dificultad, podríamos caer. La altura del salto no sería superior a un metro, pero no hace fala decir que esa altura ya era superior a nosotros dos.

Recuerdo que vi un grupo de gente acercarse por el camino exterior y decidí que deberíamos esperar aque hubieran cruzado, para que no dieran el chivatazo a la guardería El Paseo Alto.
Pues bien, salto realizado, y calculo que andaríamos unos doscientos o doscientos cincuenta metros hasta que avistamos, viniendo por la misma acera que nosotros y con la mirada fija en nosotros, a una profesora asombrada. Sé que lo que propuse ahora no fue demasiado inteligente; ¡Incluso correr habría sido más inteligente!. Simplemente nos pegamos como lapas al capot de un coche aparcado, de color metalizado, que de ninguna manera hacía que nuestra ropa de combate (los babys), fueran capaz de disimular nuestra silueta.

A partir de aquí recuerdo la bronca. Amenazas de que iban a llamar a la policía para que nos metieran en la cárcel y esas cosas que, supongo, les dicen a los niños para meter el miedo en sus cuerpos y que así comiencen a ser más obvedientes.

No puedo negar que me alegrase lo de que nos atraparan, pues en realidad no tenía ni idea de hacia dónde íbamos... pero si puedo decir que aprendí mucho de mi primer intento de fuga.


Comentarios

Entradas populares de este blog

Firme

Una Tarde

El sexo idiota