Empatía

Hace tiempo hubo una persona que criticó que escribiera aquellas cosas que pensara en un blog y me incitó a cerrarlo. Una persona que siempre analiza aquello que le ocurre a los demás y encuentra las soluciones perfectas para todo; o eso cree.
Con sinceridad, creo que una persona que pudiendo leer todo aquello que le ocurre a un amigo, lo que le pasa por la mente y todo lo que siente, crítica la existencia de dicha posibilidad y se niega a usarla, en realidad no tiene mayor interés que el de limpiar la propia conciencia preguntando un par de días.
Cada vez que el tema de la conversación se vuelve hacia mi estado mental o físico, me sorprende y quedo más decepcionado aun de lo que estaba. Hace poco hablamos del trabajo y me preguntó que por qué no trabajaba de camarero, algo totalmente impensable para una persona con mis lesiones físicas, pues no puedo estar demasiado tiempo de pie y tengo limitaciones en la zona derecha de mi cuerpo, no puedo cargar nada con el brazo diestro, por ejemplo. Tras seis años y medio, sorprende que un amigo desconozca eso.
Entiendo que todos tenemos nuestros propios problemas, no voy llorando a mis amigos, simplemente pido respeto y la comprensión necesaria para entender que prefiero estar tranquilo a estar por ahí viéndome limitado; sencillamente, que me dejen un poco en mi mundo y me llamen si me necesitan, pero que entiendan que el yo de años atrás dejó de existir hace mucho tiempo.
Supongo que incluso llego a preguntarme si la amistad se mantiene a veces por inercia o por la errónea creencia de que esa persona que fui volverá algún día. Pues esto es lo que hay, es lo que soy, y no va a ir a mejor.
Y lo único que quiero ahora es mi soledad.

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