181020110051
Llevo ya unos cuantos días sin escribir aquí, eso suele significar que estoy en una de esas etapas en las que mi moral está más alta; por fortuna es así. Sé que es poco tiempo y que llevo unos años en una noria, pero espero que esta vez sí que sea debido a las pastillas y que voy a estabilizarme. Supongo que el cambio de casa también influye.
Aún así hay algunas cosas que tengo que lograr superar; la ansiedad sí que la sigo sintiendo según en que momentos o que pensamientos crucen mi cabeza. He minimizado en lo posible las charlas con mi madre, e intento llevarlas siempre a temas en los que estemos de acuerdo. Cuando no me es posible y veo que puede comenzar una discusión directamente corto la conversación de forma brusca, me despido y continúo intentando pensar en otras cosas; evitando al menos que vaya a mayores.
Por otra parte mis contactos pucelanos parecen estar reduciéndose bruscamente y me temo que al final no lograré mantener ninguna amistad allí, salvo la que ya tenía antes de ir por ver primera. Me apena mucho que gente que me gusta desaparezca de mi vida sin dar si quiera explicación; temo no haber dado la impresión correcta.
Supongo que lo que peor llevo estos días, son ciertos momentos de tensión con cierta amistad. Supongo que soy tan opaco que por mucho que la gente quiera es imposible saber lo que realmente pienso o siento, o que pueda cambiar y de un estado de normalidad a sentirme completamente hundido en un apenas un segundo. Es cierto además que algunos de mis errores del pasado vuelven a mí de vez en cuando para recordarme lo que jamás podré cambiar ya, y como el intentar hacerlo destrozó todo impresión buena que se pudiera tener de mí. Palabras malinterpretadas.
Un comentario no dirigido a mí me hizo volver a mirar a la persona que era antes, la que murió el veinte de marzo del dos mil cinco. Esa persona jovial que siempre estaba de fiesta, cuyas fuerzas no flaqueaban, que creía que podía comerse el mundo y la que nada paraba. Y en el ser, consumido por el dolor físico y mental, en el que me he convertido. Veo como las ilusiones que tenía han quedado destruidas y simplemente quiero una vida mediocre, algo que para mí ya es demasiado bueno.
En fin, realmente sigo hecho una mierda y pese a ello, estoy mejor de lo que he estado en estos meses.
Aún así hay algunas cosas que tengo que lograr superar; la ansiedad sí que la sigo sintiendo según en que momentos o que pensamientos crucen mi cabeza. He minimizado en lo posible las charlas con mi madre, e intento llevarlas siempre a temas en los que estemos de acuerdo. Cuando no me es posible y veo que puede comenzar una discusión directamente corto la conversación de forma brusca, me despido y continúo intentando pensar en otras cosas; evitando al menos que vaya a mayores.
Por otra parte mis contactos pucelanos parecen estar reduciéndose bruscamente y me temo que al final no lograré mantener ninguna amistad allí, salvo la que ya tenía antes de ir por ver primera. Me apena mucho que gente que me gusta desaparezca de mi vida sin dar si quiera explicación; temo no haber dado la impresión correcta.
Supongo que lo que peor llevo estos días, son ciertos momentos de tensión con cierta amistad. Supongo que soy tan opaco que por mucho que la gente quiera es imposible saber lo que realmente pienso o siento, o que pueda cambiar y de un estado de normalidad a sentirme completamente hundido en un apenas un segundo. Es cierto además que algunos de mis errores del pasado vuelven a mí de vez en cuando para recordarme lo que jamás podré cambiar ya, y como el intentar hacerlo destrozó todo impresión buena que se pudiera tener de mí. Palabras malinterpretadas.
Un comentario no dirigido a mí me hizo volver a mirar a la persona que era antes, la que murió el veinte de marzo del dos mil cinco. Esa persona jovial que siempre estaba de fiesta, cuyas fuerzas no flaqueaban, que creía que podía comerse el mundo y la que nada paraba. Y en el ser, consumido por el dolor físico y mental, en el que me he convertido. Veo como las ilusiones que tenía han quedado destruidas y simplemente quiero una vida mediocre, algo que para mí ya es demasiado bueno.
En fin, realmente sigo hecho una mierda y pese a ello, estoy mejor de lo que he estado en estos meses.
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