Pucela Returns
Condesar dos días de mi en unas líneas no suele ser demasiado complicado; la cosa cambia cuando se trata de esos días que tomo para hacer cosas diferentes, meditar sobre la vida o dejar salir un poco ese pequeño demonio interior que todos tenemos.
Siempre que salgo de mi habitación hacia algún destino lejano aprovecho el viaje para meditar, además de para ir colocándome la máscara que oculta la parte oscura de mi ser y dejar a la luz solamente las cosas mejor consideradas por los demás. No suelo viajar para pasear las penas, lo hago para olvidarme de ellas y el uso de un disfraz también es algo que me ayuda a ello.
Así bien aún llegue bastante nervioso a Valladolid, esa ansiedad que a veces me asalta sin motivo y que ahora suelo combatir con tranquilizantes (antes me dejaba arrastrar por el descontrol intentando que fuera este quien se sobrepusiera a esos pequeños ataques de pánico y, generalmente gracias al alcohol, lo conseguía). Esta vez opté por esa antigua receta y, aunque en un inicio no tenía intención de probar el alcohol, decidí arrojarme al plan de la sangría y dejarme llevar sin más, esperando que mi pequeño demonio se encargara de todo y quedarme yo bien escondido y tranquilo en el fondo de mi ser. Y así fue.
En general un gran sábado en el que esta criaturita entabló buenas relaciones con casi todas las personas con las que habló, con una sola excepción. Afortunadamente había sido prevista con anterioridad y opto por quedarse con un empujón evitando que la cosa se desmadrara a una situación en la que poder desatar su ira.
Por otra parte he de decir que quizá esta vez Juanma si tuviera razón al mosquearse conmigo por no quedarme a dormir en su casa, por pensar exclusivamente en mí y dejarme llevar por lo que me apetecía. Sólo puedo decir que siento decepcionarlo, pero no me arrepiento de mirar un poco por lo que yo quiero en lugar de por lo que la gente pueda pensar; sé que desgraciadamente esto traerá consecuencias negativas a otras personas por las que siento apego mas considero que no soy el culpable; hay cosas que ocurren y si no las hubiera hecho yo las haría otra persona.
En cuanto todo lo ocurrido con Carontea, creo que preferiré hablar de ella en el futuro y en un post propio, cuando sepa que hay que contar realmente. A día de hoy, una amistad más.
Lo que sí he de decir es que vi a gente del pasado verano y la verdad me alegré bastante de verlos, aunque fueran unos minutos; eso sí, tuve la fortuna de usar mis habilidades de camuflaje para evitar encontrarme con otras personas que prefiero que permanezcan en el recuerdo, o mejor, fuera de él.
Siempre que salgo de mi habitación hacia algún destino lejano aprovecho el viaje para meditar, además de para ir colocándome la máscara que oculta la parte oscura de mi ser y dejar a la luz solamente las cosas mejor consideradas por los demás. No suelo viajar para pasear las penas, lo hago para olvidarme de ellas y el uso de un disfraz también es algo que me ayuda a ello.
Así bien aún llegue bastante nervioso a Valladolid, esa ansiedad que a veces me asalta sin motivo y que ahora suelo combatir con tranquilizantes (antes me dejaba arrastrar por el descontrol intentando que fuera este quien se sobrepusiera a esos pequeños ataques de pánico y, generalmente gracias al alcohol, lo conseguía). Esta vez opté por esa antigua receta y, aunque en un inicio no tenía intención de probar el alcohol, decidí arrojarme al plan de la sangría y dejarme llevar sin más, esperando que mi pequeño demonio se encargara de todo y quedarme yo bien escondido y tranquilo en el fondo de mi ser. Y así fue.
En general un gran sábado en el que esta criaturita entabló buenas relaciones con casi todas las personas con las que habló, con una sola excepción. Afortunadamente había sido prevista con anterioridad y opto por quedarse con un empujón evitando que la cosa se desmadrara a una situación en la que poder desatar su ira.
Por otra parte he de decir que quizá esta vez Juanma si tuviera razón al mosquearse conmigo por no quedarme a dormir en su casa, por pensar exclusivamente en mí y dejarme llevar por lo que me apetecía. Sólo puedo decir que siento decepcionarlo, pero no me arrepiento de mirar un poco por lo que yo quiero en lugar de por lo que la gente pueda pensar; sé que desgraciadamente esto traerá consecuencias negativas a otras personas por las que siento apego mas considero que no soy el culpable; hay cosas que ocurren y si no las hubiera hecho yo las haría otra persona.
En cuanto todo lo ocurrido con Carontea, creo que preferiré hablar de ella en el futuro y en un post propio, cuando sepa que hay que contar realmente. A día de hoy, una amistad más.
Lo que sí he de decir es que vi a gente del pasado verano y la verdad me alegré bastante de verlos, aunque fueran unos minutos; eso sí, tuve la fortuna de usar mis habilidades de camuflaje para evitar encontrarme con otras personas que prefiero que permanezcan en el recuerdo, o mejor, fuera de él.
Siempre me dejas intrigada, joder. Ahora espero ese post propio...
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