Poco a poco comienzo a sentir unos leves efectos ni persona, los achaco a la medicación que he comenzado a tomar. Por ahora poco más que sentirme algo más cansado, mi mente quizá algo menos difusa; me siento un poco más torpe, más lento de movimientos, nada grave. Lo más importante es que casi puedo notar dentro de mi cerebro se establecieran nuevas conexiones. Algo así como pequeños cables tirados a modo de conector de un lado a otro.

Mis sueños se han vuelto extraños y realistas, a la vez que carecen de sentido alguno.
Sigo desanimado, es cierto que parece que hay una parte de mi adormecida y por eso no llego a los límites de otras ocasiones, pero como ya dije, no deseo ser feliz, ya no. Sólo quiero una vida básica, simple y falta de sufrimiento.

Una parte de mí sigue queriendo explotar, por fortuna parece que las pastillas también ha arrebatado fuerzas a esa parte de mi ser. Lo siento removiéndose dentro de mí, vivo pero lejano, buscando la forma de acercarse más a la superficie. Dejaré que corroa mi interior y busque una forma de llegar a la superficie con la esperanza de que no lo consiga. Sí, sigo hecho una mierda y casi lo tomo como una victoria. He estado mucho peor.

Comentarios

  1. Te leo. Y luego pienso que elijo la sangre de las rodillas setecientas veces sin con ellas logro alcanzar medio gramo de placer (que también serviría felicidad). No podría renunciar a ello. Ni a su búsqueda. Ni a experimentar compulsivamente. Quizá mis setecientas veces tan sólo sean un pequeño reflejo de una de las cicatrices de tus rodillas.

    El caso es que lo que tú buscas se llama ataraxia. Y es lo más parecido a estar muerto, créeme.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

Firme

Una Tarde

El sexo idiota