La barquera
Hace poco, bromeando, se quejaba una amiga de lo mucho que habían significado otras cosas en mi vida en comparación con nuestra incipiente amistad. Ya he respondido una vez que, confío en que ésta crezca y se fortalezca, puesto que me parece una gran persona y creo que comparto con ella algunas cosas en común.
Bien, creo que lo bonito de la amistad es que no tienes que dividirla entre cada uno de tus amigos; puedes quererlos a todos y preocuparte por todos, aunque nuestro tiempo sí es limitado y normalmente se lo dedicamos a aquellos que creemos que más nos necesitan, tirando obviamente hacia los que más nos importan.
Puede que me preocupe en exceso por esta persona, pero tengo la desgracia de mirar dentro de la gente, como ya dije una vez. Puedes ver lo malo y lo bueno y eso te impulsa a volcarte para intentar salvar lo segundo de lo primero. Intento dar el apoyo que puedo lo mejor que sé, a veces de forma excesivamente protectora (o agobiante); no sé hacer las cosas de otra forma, es mi natural.
Y aun con mis renqueantes fuerzas me obligo a estar al día cuando veo flaquear a una de esas personas, me esfuerzo cuanto puedo por poder mostrar mi apoyo.
Te muestro lo que puedo ofrecerte, no hay más. Esa es tu elección y, aunque desearía que cogieras esta mano tendida y me permitieras ayudarte a seguir con mi apoyo, no puedo hacer más.
Bien, creo que lo bonito de la amistad es que no tienes que dividirla entre cada uno de tus amigos; puedes quererlos a todos y preocuparte por todos, aunque nuestro tiempo sí es limitado y normalmente se lo dedicamos a aquellos que creemos que más nos necesitan, tirando obviamente hacia los que más nos importan.
Puede que me preocupe en exceso por esta persona, pero tengo la desgracia de mirar dentro de la gente, como ya dije una vez. Puedes ver lo malo y lo bueno y eso te impulsa a volcarte para intentar salvar lo segundo de lo primero. Intento dar el apoyo que puedo lo mejor que sé, a veces de forma excesivamente protectora (o agobiante); no sé hacer las cosas de otra forma, es mi natural.
Y aun con mis renqueantes fuerzas me obligo a estar al día cuando veo flaquear a una de esas personas, me esfuerzo cuanto puedo por poder mostrar mi apoyo.
Te muestro lo que puedo ofrecerte, no hay más. Esa es tu elección y, aunque desearía que cogieras esta mano tendida y me permitieras ayudarte a seguir con mi apoyo, no puedo hacer más.
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