Avatares del destino

Muchas veces el destino nos cierra puertas ante nuestras narices, sin que nada podamos hacer para evitarlo; nos quedamos pasmados viendo como el camino que teníamos pensado escoger ha sido cerrado de forma irremediable por los avatares del destino. Nos vemos obligados a girar y continuar sin más, con la carga de la decepción sobre nuestros hombros.

Otras en cambio, y suelen ser bastantes menos, nos muestra más de un camino a seguir cuando nos encontramos encerrados en una de las trampas que su laberinto depara a nuestras vidas. Supongo que este fue el caso que se me dio ayer por la  noche.

Una conversación con Carontea intentando aclararle algunos aspectos de mi comportamiento, me mostró que la puerta que ella tenía intención de tomar se había cerrado justo cuando había agarrado el pomo de la misma; por el contrario, aquellas de cuya existencia yo no era consciente se abrían ante mí por una simple frase. A veces es solamente eso, el momento adecuado. Y ahora veo una opción para añadir un cambio, aunque sea temporal, a mi vida. Ayudar a una amiga y a la par, veo que aquellos caminos que consideraba ya cortados siguen existiendo y es posible llegar a ellos, aunque no sea sencillo. 

¿Qué será lo que realmente tenga reservado para mí? No lo sé, mas cada día la impresión de que a veces tiran de los hilos de nuestras vidas orientándolas hacia uno u otro lado, pequeños cambios imperceptibles que desencadenaran otros mucho mayores, es mucho más grande. 

Y siempre la duda ¿Qué camino tomar?

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