10 minutos para el cambio de ciclo
Faltan apenas 25 minutos para entrar en el 1 de septiembre de 2011. Con la promesa de nuevas aventuras me levantaba hoy ilusionado con el futuro, con las vivencias que vendrían, pero nada podía ser tan perfecto en este pequeño ciclo y antes de su conclusión mis ánimos debían hundirse nuevamente por algún estúpido motivo.
Esas pequeñas discusiones con aquel al que he considerado mi mejor amigo durante tanto tiempo remueven antiguos dolores; esas críticas de quien mide las palabras de los demás siempre y, sin embargo, no es capaz de ver el daño que que pueden provocar las suyas. Discusiones contadas a medias, verdades que no puedo llegar a contar por cumplir con mi palabra.
Ha conseguido que me sienta como un animal desvalido incapaz de socializar sin su ayuda; todas estas nuevas amistades son exclusivamente por su gracia y he de comportarme ante ellas tal y como me ordenen, como buena mascota obediente. Pero soy una persona, un amigo que trata de iguales a los demás y exige ese mismo derecho, mi honor es lo poco que me queda; el orgullo quedó atrás ya hace demasiado tiempo, aunque parezca visitarme alguna vez.
Y te planteas patearlo todo, actuar por impulsos y recuperar un poco de esa dignidad a la que hace tanto parece que renuncié. Unos días de reflexión, un largo viaje que parece ser voy a comenzar en soledad finalmente, lo que me ayudará a pensar. Unas risas con una amiga y su buena conversación. La amistad sin reproches.
Pensarme estos días como he de distanciarme de las buenas intenciones de alguien cuyos comentarios siempre me acaban hiriendo... E intentar no perder esas tres amistades que realmente me interesan de sus dominios.
Esas pequeñas discusiones con aquel al que he considerado mi mejor amigo durante tanto tiempo remueven antiguos dolores; esas críticas de quien mide las palabras de los demás siempre y, sin embargo, no es capaz de ver el daño que que pueden provocar las suyas. Discusiones contadas a medias, verdades que no puedo llegar a contar por cumplir con mi palabra.
Ha conseguido que me sienta como un animal desvalido incapaz de socializar sin su ayuda; todas estas nuevas amistades son exclusivamente por su gracia y he de comportarme ante ellas tal y como me ordenen, como buena mascota obediente. Pero soy una persona, un amigo que trata de iguales a los demás y exige ese mismo derecho, mi honor es lo poco que me queda; el orgullo quedó atrás ya hace demasiado tiempo, aunque parezca visitarme alguna vez.
Y te planteas patearlo todo, actuar por impulsos y recuperar un poco de esa dignidad a la que hace tanto parece que renuncié. Unos días de reflexión, un largo viaje que parece ser voy a comenzar en soledad finalmente, lo que me ayudará a pensar. Unas risas con una amiga y su buena conversación. La amistad sin reproches.
Pensarme estos días como he de distanciarme de las buenas intenciones de alguien cuyos comentarios siempre me acaban hiriendo... E intentar no perder esas tres amistades que realmente me interesan de sus dominios.
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