Sólo son las dos

Pensaba que el día de hoy lograría superarlo sin pasarlo demasiado mal. No sé si se lo he de achacarlo a la fecha concreta o es simplemente que la bajada correspondiente a la borrachera del otro día no ha llegado a su tope aún; quizá sea una mezcla de ambas cosas. 

La presión en las sienes, en el pecho, respirar y comprobar que no es aire lo que necesito, que la sensación de asfixia sigue aquí. Desear más que nunca estar en soledad. Ver como simplemente escuchar las voces de aquellos en cuya casa vivo me pone en tensión total pensando que pueden dirigirse a mí. 

Hoy necesito soledad. Necesito vivir en la nada, en un sitio donde nadie pueda hablarme, ni verme, ni si quiera recordarme. 

Veo un remolino de emociones negativas en mi interior, girando con más fuerza cada vez, intentando romper la cáscara que lo retiene y arrastrar al resto del mundo a ese caos. 

Quiero explotar. 

Y sólo son las dos...

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