Rallada de mitad de semana

Te despiertas por la mañana y nuevamente cierras los ojos intentando permanecer dormido el mayor tiempo posible.  El temor de enfrentarse a un día vacío es algo cotidiano en tu vida; la apatía por todo, la ausencia de esperanza. Ves como el tiempo pasa despacio pero imparable, sin que el consumo del mismo sirva para nada y aunque todo parece inerte aún sientes. Sí. Desesperanza, tristeza, angustia, melancolía... palabras que apenas pueden servir para identificar una mínima parte de lo que hay dentro de ti, eso que tanto dolor causa.

El sinsentido de la vida. Comprender que nuestra existencia es inútil sin remedio ¿Qué le importa al universo que sigas aquí sentado esperando tu momento, que inventes la cura para una extraña enfermedad o conquistes un continente?

El hombre es un ser ávido de poder, perseguimos el conocimiento porque tenerlo puedo hacernos poderosos; ya sea por aplicación del mismo o por el simple sentimiento de superioridad. ¿Qué pasaría si el conocimiento nos demostrara lo pequeño que llegará a ser nuestro poder? Si tuviéramos claro que somos un menos que un suspiro en la vida de este universo, y que incluso este universo es apenas un suspiro en la inmensidad de la existencia...

Alguna verdades cambian sobremanera nuestra forma de ver el mundo. Sí, uno intenta quedarse con los pequeños momentos y las buenas sensaciones, pero una vez se mira en el pozo de la realidad poco puede hacerse salvo centrarse en las cosas más directas y físicas que veamos, aquellas que nos permitan continuar hacia delante... o nunca saldremos de ese pozo.

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