Huida al mundo de los sueños

Me encomiendo de nuevo a un mundo de pesadillas, a intentar pasar las horas en ese infierno que crea mi mente durante el tiempo que permanezco dormido. Llevo durmiendo toda la noche y la mayor parte del día; por fortuna inventamos ciertos medicamentos que nos permiten abandonar la vida consciente aunque nuestro cuerpo no tenga necesidad de ello. Mi mente sí lo necesita.

Retirarme a ese mundo de locas creaciones, de historias extrañas y personajes del pasado a los que podemos, de alguna forma, encarcelar en nuestras cabezas. Un mundo en el que, pese al caos y lo absurdo de sus construcción, me hace sentirme en casa durante un tiempo, en el que todo parece tener un sentido aunque la felicidad también se me escape allí.  Mucho  más semejante a ese otro universo interior castigado tanto por mi vida real, por mi locura real.

Y cuando despierto y vuelvo a esta realidad siento el peso de la verdad encima, de la falta de sentido en todo; las ganas de dormir para siempre y quedarme en ese mundo para toda la vida son enormes y, si la otra opción fuera la nada ¿No sería también mejor qué esta asquerosa realidad en la que simplemente existo?

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