Bye bye kit-kat

Dos días sin estar mal, aunque tampoco haya estado bien, siempre vienen bien. Ya notaba ayer como retornaban mis ánimos de siempre, sumándole el jodido dolor (físico) que me provoca el intentar hacer vida social normalmente.
Pastillas para dormir y pocas ganas de despertar, intentando aferrarme a esos extraños sueños en los que al menos vivo otra vida.

Y a finales de la semana que viene nuevamente de médicos, veremos en que queda esa acción: en un amago de lucha o un intento real de salir de la ciénaga en la que llevo tanto tiempo viviendo.

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