Desearía poder empezar de cero, olvidar todo lo vivido. ¿Son los recuerdos de otros tiempos los que me provocan este sensaciónd e angustia continua? Ya no sé ni cuales son los motivos por los cuales me siento así, sólo puedo ratificiar que la ilusión y la esperanza de una vida corriente me abandonaron hace ya demasiado tiempo.

Ahora navego por mis días sin rumbo y sin sentido, sin ver la mínima posibilidad de conseguir ya nada en la vida día tras día deseo que este barco naufrague y me arrastre al fondo de un océano en el que pueda olvidarme de todo. En el que todos olviden ya de mí.

De una u otra forma ese simpático amigo que es el destino siempre se las apaña para conseguir torturarte un poco más; conociendo mis puntos débiles no lo tiene difícil. Hoy, casualidad, he tenido noticias de las dos personas que hicieron correr sangre por mis venas y de las que jamás debería volver a saber, pues escuchar su nombre congela el corazón que un día por ellas ardió. Un correo que me ha dejado sin aire hasta que, al avanzar apenas un poco en la lectura de su contenido me he dado cuenta de que era un simple error; algo que ya debería haber supuesto aunque a veces el deseo nubla nuestra razón.

He optado por considerarlo como la tontería que es. Algo más tarde, viendo esas imágenes de la manifestación de Madrid, he visto a esa otra persona, con la que un día decidí que acabaría mis días... una promesa que me hice y que jamás podré cumplir, obviamente. Riendo alegremente y tan normal, tanto tiempo ha pasado ya y tengo la certeza total de que su vida dio un cambio a mejor al echarme de ella. No miró atrás y no necesitó hacerlo, no dejaba nada importante allí.

Muchas más personas han desaparecido así de mi vida. Supuestas amistades que contaban conmigo para escuchar sus penas y animar sus momentos de tristeza... hasta que finalmente sus vidas mejoraron y yo quedé atrás sin que volvieran la vista.

¿Qué clase de persona soy para que la gente tenga esa facilidad para echarme de sus vidas? La preguntá correcta sería que persona fui, pues la que soy lo tengo ya muy claro. Abatido ya por miles de ilusiones rotas, desesperado y solitario. Deseando pasar al olvido. Maldito y condenado, sin escapatoria posible a este sufrimiento.

Marioneta de alguna sádica entidad que se alimente de la angustia y del sufrir, la cordura ya me la arrebato mucho tiempo atrás. Destinado a vivir odiando todo lo que soy y todo lo que fui, lo que hice mal y a recordar todos mis errores día tras día.

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