Empezando la aventura
Todo revisado un par de veces y aun así teniendo la certeza de que algo me dejaré aquí, pese a haberme centrado en los preparativos: ropa, presente y útiles necesarios fueron incluídos en una lista y se encuentran esperando al piloto en el interior del coche ya.
Ahora sólo queda comenzar en el viaje con los nervios de ver, por vez primera, a esa chica con la que tantas horas llevo habladas.
Los nervios me impulsan a salir antes de lo previsto y, aunque quería partir sobre las cinco de la tarde a las cuatro me pongo en camino; me obligo a ir tranquilo, el miedo al afán recaudatorio que hay últimamente y el no querer llegar demasiado pronto para no entrometerme en los planes que la persona que me iba a acoger pudiera tener, me ayudaron a respetar todos los límites de velocidad. Aun así, la hora de antelación con la que había salido y el hecho de que no me gusta parar al realizar viajes relativamente largos, hicieron que me presentase allí con excesiva prontitud.
Extraño fue el momento del encuentro, supongo que los nervios nos llenaban a ambos, aunque tras el abrazo incial ya comencé a sentir que ella llevaba mucho a mi lado, supongo que debido a las largas conversaciones que habíamos tenido con anterioridad.
Sobre el fin de semana en general: he conocido una gran persona a la que espero mantener como amiga y con quien he mantenido bastantes conversaciones de las que espero haber aprendido y en algunos casos, sobre las que quizá escriba más adelante.
Ahora, casi una semana después de comenzar esta entrada, la finalizo con las ganas de seguir conociendo, cada día más, a esa chica que ha entrado en mi vida.
Ahora sólo queda comenzar en el viaje con los nervios de ver, por vez primera, a esa chica con la que tantas horas llevo habladas.
Los nervios me impulsan a salir antes de lo previsto y, aunque quería partir sobre las cinco de la tarde a las cuatro me pongo en camino; me obligo a ir tranquilo, el miedo al afán recaudatorio que hay últimamente y el no querer llegar demasiado pronto para no entrometerme en los planes que la persona que me iba a acoger pudiera tener, me ayudaron a respetar todos los límites de velocidad. Aun así, la hora de antelación con la que había salido y el hecho de que no me gusta parar al realizar viajes relativamente largos, hicieron que me presentase allí con excesiva prontitud.
Extraño fue el momento del encuentro, supongo que los nervios nos llenaban a ambos, aunque tras el abrazo incial ya comencé a sentir que ella llevaba mucho a mi lado, supongo que debido a las largas conversaciones que habíamos tenido con anterioridad.
Sobre el fin de semana en general: he conocido una gran persona a la que espero mantener como amiga y con quien he mantenido bastantes conversaciones de las que espero haber aprendido y en algunos casos, sobre las que quizá escriba más adelante.
Ahora, casi una semana después de comenzar esta entrada, la finalizo con las ganas de seguir conociendo, cada día más, a esa chica que ha entrado en mi vida.
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