Querría saber cómo puede cambiar tan rápidamente mi estado de ánimo; tan pronto puedo sentirme en la felicidad más embriagadora como, un segundo después, sustituir la estupida sonrisa dibujada en mi rostro por unos rasgos más serios que intenten camuflar los sentimientos recién aparecidos.

Ese desasosiego creado por los miles de pensamientos que intento mantener alejados del foco de atención de mi cerebro.  No siempre con éxito.

Demasiados miedos e inseguridades; no quiero andar por miedo a caer, si me levanto no quiero soltar aquello que me sirvió de apoyo pues me veo incapaz de mantener el equilibrio sin ayuda. Sigo buscando la forma de disfrutar de la vida desde algún lugar seguro, intentando esconderme de todo esperando a que las heridas de mi mente no sean como las de mi cuerpo y pueda, algún día, despedirme de ellas.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Firme

Una Tarde

El sexo idiota