Van pasando los días; algunos recuerdos que he conseguido recobrar y otros que he descifrado siguiendo un difícil camino repleto de rompecabezas.

No logro entender como una lucha vivida ya mil veces pudo conmigo de esa manera. Como siempre, según avanzan los días, vuelvo a bajar tras ese pequeño impulso. Lucho por mantenerme a flote, quiero hacerlo e intento no mirar ese fango que me engulle nuevamente, pero lo sigo sintiendo.

Me llegan las fuerzas y con euforia veo todas las cosas que quiero hacer, planifico como llevarlas a cabo y como ocupar ese maldito tiempo que hubiera deseado perder para siempre. Esa emoción dura un tiempo pero poco a poco se apaga y la desesperación vuelve a mí; busco que hacer para entretener esta estúpida mente con cosas que no llenen mis ojos de lágrimas. Ni si quiera sé el motivo.

Una vez más busco dentro de mí, como si esta vez pudiera encontrar el origen del cáncer para extirparlo. Me es imposible.

Y sólo deseo un refugio de soledad en el que perderme, encontrar el camino hacia la paz y volver a disfrutar del aire que puedo respirar.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Firme

Una Tarde

El sexo idiota