Llave
La explosión del más aleatorio caos que he podido imignar. He aguantado tanto como he podido; disimulando ser tan normal como cualquier otro, quizá alguna de mis rarezas quedaba marcada pero todo parecía ir encajando. Era uno más. Nadie se fija en mí si no es para esos típicos comportamientos naturales que tan estúpidos me parecen. Todo va bien
No sé que ha ocurrido, ni el tiempo que llevo aquí tumbado. La sangre brota por mi cabeza pero no hay ningún agresor al que yo pueda ver. Poco a poco me incorporo y voy recordando el caos absoluto que sumió mi mente en una tormenta noctura mientras esta se sujetaba en las enclenques astillas que quedaban de la cordura y que flotando sevían como único salvavidas.
He despertado tumbado en el suelo, temiendo ser la víctima de algún tipo de abucción; luces, gritos y gente lanzándose sobre ese cuerpo, que hasta entonces descansaba tan plácidamente. Susto, temor, imcompresión; breves segundos de análisis que bien me han parecido horas.
Ya empezamos con esa magnífica tecnología futurista que es la teletrasnportación. Sin saber como he llegado al primero de todos los centros de urgencias que voy a visitar esta noche, aun quedan dos más. No recuerdo nada de como he llegado al vehículo ni de como he salido de él. Una pregunta, una mentira. Una pegatina en el abrazo indicando el antídoto relacionado con la mentira que, aunque bien podrían haber comprobado no quisieron. Tensión 6/4. Supongo que la droga sigue haciendo su efecto cuando no noto más que placer y unas enormes ganas de abandonarme a cualquier fin.
Éstas han ido cediendo con el suero (marcado con el número 20 para los iniciados). Ya no sé si me encuentro en la primera consulta , parece probable que ya esté en la segunda. Ahora estoy bastante más cuerdo. Mi etapa de divagar en otros idiomas ha acabado y me conformo con balbucear en el que considero natal, aquél que aprendí de pequeño en un mundo falto de preocupaciones para mí.
Creo que tuve también visitia del especialista; pero la verdad es que en ese momento volvi a dejar de ser yo y el ser que llevaba hablando por mis labios toda la tarde se ocupó mantener entretenida la velada y engañarlo afirmándo que todo esto se debía más a un trágico accidente que a cualquier vulgar intento de continuar mi camino fuera ya de este mundo ... hasta mi despertar del día siguiente.
Y hoy, días después, con el cuerpo abatido y una gran falta de recuerdos; hoy comienzo a darme cuenta de que esa locura que tanto me ha atormentado siempre, es más cierta de lo que cualquiera de nosotros quisiera soñar.
No sé que ha ocurrido, ni el tiempo que llevo aquí tumbado. La sangre brota por mi cabeza pero no hay ningún agresor al que yo pueda ver. Poco a poco me incorporo y voy recordando el caos absoluto que sumió mi mente en una tormenta noctura mientras esta se sujetaba en las enclenques astillas que quedaban de la cordura y que flotando sevían como único salvavidas.
He despertado tumbado en el suelo, temiendo ser la víctima de algún tipo de abucción; luces, gritos y gente lanzándose sobre ese cuerpo, que hasta entonces descansaba tan plácidamente. Susto, temor, imcompresión; breves segundos de análisis que bien me han parecido horas.
Ya empezamos con esa magnífica tecnología futurista que es la teletrasnportación. Sin saber como he llegado al primero de todos los centros de urgencias que voy a visitar esta noche, aun quedan dos más. No recuerdo nada de como he llegado al vehículo ni de como he salido de él. Una pregunta, una mentira. Una pegatina en el abrazo indicando el antídoto relacionado con la mentira que, aunque bien podrían haber comprobado no quisieron. Tensión 6/4. Supongo que la droga sigue haciendo su efecto cuando no noto más que placer y unas enormes ganas de abandonarme a cualquier fin.
Éstas han ido cediendo con el suero (marcado con el número 20 para los iniciados). Ya no sé si me encuentro en la primera consulta , parece probable que ya esté en la segunda. Ahora estoy bastante más cuerdo. Mi etapa de divagar en otros idiomas ha acabado y me conformo con balbucear en el que considero natal, aquél que aprendí de pequeño en un mundo falto de preocupaciones para mí.
Creo que tuve también visitia del especialista; pero la verdad es que en ese momento volvi a dejar de ser yo y el ser que llevaba hablando por mis labios toda la tarde se ocupó mantener entretenida la velada y engañarlo afirmándo que todo esto se debía más a un trágico accidente que a cualquier vulgar intento de continuar mi camino fuera ya de este mundo ... hasta mi despertar del día siguiente.
Y hoy, días después, con el cuerpo abatido y una gran falta de recuerdos; hoy comienzo a darme cuenta de que esa locura que tanto me ha atormentado siempre, es más cierta de lo que cualquiera de nosotros quisiera soñar.
Comentarios
Publicar un comentario