Asumiendo el fracaso
Día de análisis para mí. El cambio de trabajo me ha dado la oportunidad de tener más tiempo para dedicarme a pensar en mis cosas, tanto en aquellas que tenía más apartadas, amigos y demás, como en otras que nunca he conseguido apartar del todo.
He renunciado a muchos de los objetivos que pretendía conseguir en mi vida; me conformaba ya con conseguir, al menos, ser una persona decente ante mis ojos, no darme asco al mirarme al espejo , no ya por lo que pueda disgustarme la parte física de lo que veo, es más bien que soy yo lo que aparece allí reflejado y al mirarme no veo más que mis errores y fracasos.
Intento recordar la última vez que realmente hice algo bueno, algo de lo que yo mismo pueda estar orgulloso. Somos nosotros nuestros peores críticos, suele decirse. Sé qué es lo que quiero ser y sé qué es lo que soy, y no estoy feliz con ello.
Veo que en mi egoísmo por intentar buscar algo de bienestar he estado molestado a personas que realmente me importaban; me doy cuenta de lo que hubiera podido decir de cualquier otra persona que hubiera hecho las cosas que he llegado a hacer. Ahora sé que tengo que aprender a asumir el abondono y la soledad sin buscar motivos más allá, pues no todo tiene una explicación lógica que pueda ser alcanzada con una simple mirada a los hechos y el buscar una respuesta que te ayude a comprender lo ocurrido solamente acaba haciendo daño a los demás, consiguiendo que se reafirmen en su desprecio hacia ti, su odio o su miedo. Y me doy asco por poder producir esos sentimientos en personas a las que sigo apreciando.
Una vez más, habré de intentar reconstruirme. Conformarme con lo que soy y lo que llegaré a ser y empezar a dejar de soñar con otra vida y otras opciones. Cada uno tiene su destino, desgraciadamente no muchas veces es el que nos gustaría y, para que pueda haber grandes destinos, también debe haberlos mediocres...
He renunciado a muchos de los objetivos que pretendía conseguir en mi vida; me conformaba ya con conseguir, al menos, ser una persona decente ante mis ojos, no darme asco al mirarme al espejo , no ya por lo que pueda disgustarme la parte física de lo que veo, es más bien que soy yo lo que aparece allí reflejado y al mirarme no veo más que mis errores y fracasos.
Intento recordar la última vez que realmente hice algo bueno, algo de lo que yo mismo pueda estar orgulloso. Somos nosotros nuestros peores críticos, suele decirse. Sé qué es lo que quiero ser y sé qué es lo que soy, y no estoy feliz con ello.
Veo que en mi egoísmo por intentar buscar algo de bienestar he estado molestado a personas que realmente me importaban; me doy cuenta de lo que hubiera podido decir de cualquier otra persona que hubiera hecho las cosas que he llegado a hacer. Ahora sé que tengo que aprender a asumir el abondono y la soledad sin buscar motivos más allá, pues no todo tiene una explicación lógica que pueda ser alcanzada con una simple mirada a los hechos y el buscar una respuesta que te ayude a comprender lo ocurrido solamente acaba haciendo daño a los demás, consiguiendo que se reafirmen en su desprecio hacia ti, su odio o su miedo. Y me doy asco por poder producir esos sentimientos en personas a las que sigo apreciando.
Una vez más, habré de intentar reconstruirme. Conformarme con lo que soy y lo que llegaré a ser y empezar a dejar de soñar con otra vida y otras opciones. Cada uno tiene su destino, desgraciadamente no muchas veces es el que nos gustaría y, para que pueda haber grandes destinos, también debe haberlos mediocres...
Comentarios
Publicar un comentario