Sinsentido

Todos tenemos ciertos momentos de flaqueza en los que deseariamos tener a una persona concreta al lado para ayudarnos a sobrepasar el bache. Odio decir que yo no pienso sólo en ella en momentos de debilidad, cuando mi mente se ocupa en algo que no sea una obligación, cuando comienzo a disfrutar en cualquier parte, su imagen viene a mí y desearía compartir esos momentos.

Esa es mi flaqueza. Me pregunto que clase de estúpido tengo que ser si alguien a quien apenas conozco y con quien comparto tan pocas vivencias se aferra tan fuertemente a mis pensamientos.

La esperada visita de ese gran amigo trayendo acompañantes fue el comienzo de toda esta odisea.  Cierro los ojos y te veo entrar de nuevo por mi puerta; durante un instante nos miramos y el tiempo se congeló. Todo desaparece alrededor de tu imagen y veo esos ojos y esa boca y mi corazón quiere estallar, pues ahora ya sé que la belleza con la que cubres tu alma es mucho menor que la de ésta. Una noche bastó para que generar mi adicción a ti.

Semanas después, cuando creía que eras un imposible, creí que había imaginado la magia de esa noche pero volvió en forma de deseo cumplido en mi visita a tu ciudad. Desearía cambiar ese débil lazo de papel que nos ataba por unas cadenas del más duro material que pudiera encontrar... y aunque pude destruirlo fácilmente no hay nada que pueda arrancarte completamente de mi ser, por eso he de enterrar eso intento enterrar esos recuerdos en lo más profundo de mi mente. Me queda mucho por cavar.

¿Crees que te  dolió ver como ardía? De todo lo que ha pasado entre nosotros fue tu mensaje de despedida lo que pisoteo mi alma ya herida. "Nunca ha habido nada entre nosotros". Palabras no pronunciadas que no paran de sonar en mi cabeza.

Cortesmente me habías echado de tu casa y de tu lado. Podía imaginar lo que iba a suceder y una parte de mí quería que pasara, pues deseaba tenerte con la certeza de que yo era la elección correcta y no con las dudas del que habría ocurrido; eso solamente podía pasar si lo intentabas nuevamente y tus ojos acaban de abrirse.

No conozco a esa persona que esta a tu lado. Sé que te hizo daño por algunas de esas historias que me has contado sobre él. Y aun así, he de ser sincero y decir que no puedo estar seguro que la repulsión que siento hacia él sean por eso o, por el contrario, se deban a que es él quien te tiene. Sé que la ira se debe a lo segundo.

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