Recuerdos

A lo largo de mis años he ido atesorando una gran cantidad de recuerdos; muchos de ellos son cosas estúpidas que evocan en mi memoria momentos concretos de mi vida. Pequeñas cosas como rosa hecha con una servilleta de papel amarilla, un billete de autobus de un viaje a madrid o un ticket equivalente a una copa del cumpleaños que un amigo celebró en un bar. Hay otras cosas mucho más grandes, ya no en tamaño, más bien en la calidad del recuerdo que traen, pues son esos papeles con pensamientos escritos en ellos que algunas personas me han ido entregando a lo largo de mi vida; al leer estos puedo sentirlos a mi lado de nuevo, incluso aunque ya esa conexión casi mística que había entre nosotros en el momento en el que recibí esos presentes se haya desvanecido o incluso invertido.

Llegué a tener un baúl en el que guardar esos tesoros; una enorme caja azul que guardaba fotos, cartas y otros recuerdos más importantes... incluso un arma para defender de mis propios demonios, que quizá debería haber usado con mayor brío en lugar de dejarla guardada como el tesoro que consideraba que era.

Un tesoro que casi llega a arrastrarme a la muerte al infectarme con una melancolía enfermiza. Tuve que deshacerme de muchos de esos recuerdos. Tres años arrojados probablemente a la basura, pese a mi petición de que fueran remitidos a su antigua propietaria.

Los que me quedan ahora no tienen un cofre tan digno como el que un día tuvieron, se almacenan en un saco de color celeste y aun siguen llenando mis ojos con lágrimas, de felicidad y tristeza,  al hacerme revivir esos momentos tan especiales que agrupados forman mi vida. Me hacen ver que hubo gente que me quiso mucho, otros que me confiaron sus secretos más intimos y algunos simplemente unas risas. Son esos momentos los que me hacen ver, cuando miro al pasado, que pese a mis fallos y el daño que pueda haber ido haciendo a algunas de las personas que me rodeaban, no lo he debido de hacer tan mal.

Errores que no podré subsanar, pero que han servido o servirán para que cada día intenté ser una persona mejor.

Decir también que a todos aquellos que pasaron por mi vida y formaron parte de ella, aquellos con los que llegue a conectar, aunque por unos motivos u otros nuestros caminos se hayan separado,  los tendré en mente para siempre.

Y aquí especifico: desde la gente que conocí cuando era niño, mi paso por el instituto, el internado u otras situaciones más recientes, como viajes al norte, con morriña os digo a todos, que me alegro de los buenos momentos que hemos pasao juntos.

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