Wishes&Whispers
La noche iluminada por las luces anaranjadas de la feria, el bullicio de la gente disfrutando de los festejos podía escucharse desde la distancia. La luz que allí surgía se difuminaba en la oscuridad que rodeaba el recinto habilitado para la celebración; escondida en ésta sollozaba una joven acurrucada en el terroso suelo, con sus ropas cubiertas de suciedad y del polvo producido por el caminar del gentío.
Y observando, más oculto aún que la joven, uno de esos burlones espíritus que juegan con nuestras vidas desde el comienzo de los tiempos. Esperando para presentarse y ejercer su poder cambiando el sino de una desdichada alma, otorgándole esperanza a su vida, con la única función de su propia diversión y no con la de hacer el bien a esos seres que se han apoderado del mundo que antes compartían.
Tomando forma de aire acaricio a la chica y en sus oídos susurro palabras inaudibles que pese a ello si podían ser comprendidas. Sin saberse presa de ese ente ella murmuró cuál era ese anhelado deseo que le provocaba tal malestar.
"Lo deseo, quiero que esté conmigo" -
Si el espíritu hubiera tenido boca para sonreír, lo habría hecho.
La joven disfrutó de un breve tiempo de felicidad por conseguir a aquel a que amaba, pero hay que saber que los espíritus y duendes no conceden deseos sin más, lo hacen si pueden obtener risas o entretenimiento observando como vive la víctima de su desinteresado regalo.
El deseo se había cumplido. Ambos estaban juntos. Esa unión, sin embargo, no era tal y como ella la había imaginado una y otra vez. Siempre volvía a su lado, pero con otras compartía la misma complicidad que con ella y la misma lujuria. Gritos y engaños, enojos del que se ve atrapado y aun así intenta salir del paso sin más forma que el grito.
Y aquel que había observado invisible, al ver que aquella rota y desesperada mujer aun mantenía la esperanza de que al final conseguiría cambiar a ese varón egoísta con el compartía una vida que de forma tan distinta había imaginado, comenzó a susurrar en sus oídos nuevamente, esta vez con la intención de quitar el velo que esa esperanza había puesto en sus ojos.
"Eres una obligación, ya no te desea. Es con ellas con quienes está y vuelve aquí por obligación más que por devoción". "En ellas confía más que en ti, pues conocen tu existencia mientras a ti te oculta la suya"."A ellas les dedica las sonrisas y a ti malos gestos, gritos o lágrimas"...
Provocando cierta locura, gritos y angustias, mil peleas que se saldaron con un único ganador. Aquel que desde la sombra observa disfrutando, riendo y maquinando. Para estos seres no hay mayor placer que el obtenido de la ironía.
Finalmente, armada de valor, tras años de tristeza intentando ver cumplida aquella vida que había deseado, decidió comenzar una aventura hacia lo desconcido, rompiendo con todo.
Un final relativamente feliz, salvo por la pérdida de dos décadas en la inconsciencia y unas cicatrices en el alma que ya nada haría desaparecer.
Moraleja: Cuidado con lo que deseamos, que puede hacerse realidad y, generalmente, de una forma en la que no habíamos imaginado
Y observando, más oculto aún que la joven, uno de esos burlones espíritus que juegan con nuestras vidas desde el comienzo de los tiempos. Esperando para presentarse y ejercer su poder cambiando el sino de una desdichada alma, otorgándole esperanza a su vida, con la única función de su propia diversión y no con la de hacer el bien a esos seres que se han apoderado del mundo que antes compartían.
Tomando forma de aire acaricio a la chica y en sus oídos susurro palabras inaudibles que pese a ello si podían ser comprendidas. Sin saberse presa de ese ente ella murmuró cuál era ese anhelado deseo que le provocaba tal malestar.
"Lo deseo, quiero que esté conmigo" -
Si el espíritu hubiera tenido boca para sonreír, lo habría hecho.
La joven disfrutó de un breve tiempo de felicidad por conseguir a aquel a que amaba, pero hay que saber que los espíritus y duendes no conceden deseos sin más, lo hacen si pueden obtener risas o entretenimiento observando como vive la víctima de su desinteresado regalo.
El deseo se había cumplido. Ambos estaban juntos. Esa unión, sin embargo, no era tal y como ella la había imaginado una y otra vez. Siempre volvía a su lado, pero con otras compartía la misma complicidad que con ella y la misma lujuria. Gritos y engaños, enojos del que se ve atrapado y aun así intenta salir del paso sin más forma que el grito.
Y aquel que había observado invisible, al ver que aquella rota y desesperada mujer aun mantenía la esperanza de que al final conseguiría cambiar a ese varón egoísta con el compartía una vida que de forma tan distinta había imaginado, comenzó a susurrar en sus oídos nuevamente, esta vez con la intención de quitar el velo que esa esperanza había puesto en sus ojos.
"Eres una obligación, ya no te desea. Es con ellas con quienes está y vuelve aquí por obligación más que por devoción". "En ellas confía más que en ti, pues conocen tu existencia mientras a ti te oculta la suya"."A ellas les dedica las sonrisas y a ti malos gestos, gritos o lágrimas"...
Provocando cierta locura, gritos y angustias, mil peleas que se saldaron con un único ganador. Aquel que desde la sombra observa disfrutando, riendo y maquinando. Para estos seres no hay mayor placer que el obtenido de la ironía.
Finalmente, armada de valor, tras años de tristeza intentando ver cumplida aquella vida que había deseado, decidió comenzar una aventura hacia lo desconcido, rompiendo con todo.
Un final relativamente feliz, salvo por la pérdida de dos décadas en la inconsciencia y unas cicatrices en el alma que ya nada haría desaparecer.
Moraleja: Cuidado con lo que deseamos, que puede hacerse realidad y, generalmente, de una forma en la que no habíamos imaginado
Comentarios
Publicar un comentario