Sueños
Sueños llamamos a aquellas cosas que anhelamos o deseamos conseguir; también a esa falsa vida que vivimos mientras el cuerpo duerme. Cuando al dormir ambos se funden, durante ese período de tiempo disfrutamos de haber conseguido nuestros deseos.
Durante mucho tiempo, al cerrar los ojos y echarme a dormir, mi mente ha ido aun mundo caótico de sufrimiento y penurias, donde mil angustias intentaban torturarme. Con el tiempo me habitué a él, cada noche espero ir a él, por ser ya un lugar conocido donde he acabado encontrándome cómodo. El mayor mal que sufro allí es un despertar repentino y encontrarme en la seguridad de mi habitación. Lo realmente terrorífico para mi es que los dos tipos de sueños se mezclen durante la noche haciéndome creer que he encontrado la felicidad, aunque las luces del alba resquebrajan esa ilusión creada en la oscuridad mostrándome de nuevo lo que no tengo; peor aun, esos sueños son tan reales que la sensación de acabar de perder lo que quería se refuerza. Quizá la noche ha encontrado una nueva forma de tortura mucho más efectiva que la de arrastrarme a los infiernos durante el descanso. Ha decidido llevarme al paraiso para arrojarme al mundo terrenal cada mañana, consiguiendo así que cada vez que creo que mi mejoría comienza a ser real, llevarme al punto de partida.

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