Volvemos a lo mismo
¿Para qué nos caemos? Para volver a levantarnos
Una gran frase, sacada en mi caso de lo que también considero una gran película. Y no me refiero a que lo sea por sus efectos especiales o sus escenas de acción, lo es por la profunidad del personaje.
Ése que, como muchos de nosotros, intenta aparentar en su vida mientras su verdadero yo permanece oculto, en una búsqueda continua del camino correcto, de la rectitud; viéndose obligado a ocultar su verdadero ser a todos por miedo a sufrir... una párabola que bien podría aplicarse a muchos de nosotros en la actualidad. En mi caso concreto, paso ya tanto tiempo en el suelo que la frase ha cambiado, las esperanzas se han desvanecido y vuelvo a estar muerto en vida. Entonces me pregunto ¿Para qué me levanto?¿Para volver a caer?
Cada vez que caigo permanezco más tiempo en el suelo, cuando casi te has acostumbrado a su dureza y el frío que emana del mismo ya ha congelado tus sentidos, o sentimientos, cuando ya te has resignado a morir así y para evitar alargar ese sufrimiento, el Destino, esa extraña energía que nos usa como marionetas, jugando con nuestras ilusiones y esperanzas tirando de los hilos de nuestras vidas, lleva a alguien hasta tu lado para que te tienda una mano. Con sus hilos te alza de nuevo, comienzas a recuperar la esperanza en la vida, en que merece la pena continuar luchando un día tras otros por llenar los pulmones de aire, y a su vez la mente de sueños e ilusiones... y luego te hace caer de nuevo, y desde algún lugar observa y sonríe, pues para él no somos más que pequeñas entidades sin más valor que el de amenizar su eterna existencia.
Y de nuevo, como esos muñecos de madera con los hilos destensados caemos contra para estrellarnos nuevamente contra una dolorosa realidad. No; no ha sido una ilusión. Hemos visto que existen cosas maravillosas por las que merece la pena arrastrarse mientras luchamos con la intención de levantarnos, y la vez, con la más leve mueca de tan poderoso ente, se nos revela la verdad. <<Esto es sólo una parte de lo que hay, pero nunca será para ti >>
Y ya la única duda que me queda es cuando podre ser liberado de esta esclavitud a la que me somete y de la que de tan diversas formas he intentando escapar; la respuesta es sencilla: cuando él lo quiera.
Una gran frase, sacada en mi caso de lo que también considero una gran película. Y no me refiero a que lo sea por sus efectos especiales o sus escenas de acción, lo es por la profunidad del personaje.
Ése que, como muchos de nosotros, intenta aparentar en su vida mientras su verdadero yo permanece oculto, en una búsqueda continua del camino correcto, de la rectitud; viéndose obligado a ocultar su verdadero ser a todos por miedo a sufrir... una párabola que bien podría aplicarse a muchos de nosotros en la actualidad. En mi caso concreto, paso ya tanto tiempo en el suelo que la frase ha cambiado, las esperanzas se han desvanecido y vuelvo a estar muerto en vida. Entonces me pregunto ¿Para qué me levanto?¿Para volver a caer?
Cada vez que caigo permanezco más tiempo en el suelo, cuando casi te has acostumbrado a su dureza y el frío que emana del mismo ya ha congelado tus sentidos, o sentimientos, cuando ya te has resignado a morir así y para evitar alargar ese sufrimiento, el Destino, esa extraña energía que nos usa como marionetas, jugando con nuestras ilusiones y esperanzas tirando de los hilos de nuestras vidas, lleva a alguien hasta tu lado para que te tienda una mano. Con sus hilos te alza de nuevo, comienzas a recuperar la esperanza en la vida, en que merece la pena continuar luchando un día tras otros por llenar los pulmones de aire, y a su vez la mente de sueños e ilusiones... y luego te hace caer de nuevo, y desde algún lugar observa y sonríe, pues para él no somos más que pequeñas entidades sin más valor que el de amenizar su eterna existencia.
Y de nuevo, como esos muñecos de madera con los hilos destensados caemos contra para estrellarnos nuevamente contra una dolorosa realidad. No; no ha sido una ilusión. Hemos visto que existen cosas maravillosas por las que merece la pena arrastrarse mientras luchamos con la intención de levantarnos, y la vez, con la más leve mueca de tan poderoso ente, se nos revela la verdad. <<Esto es sólo una parte de lo que hay, pero nunca será para ti >>
Y ya la única duda que me queda es cuando podre ser liberado de esta esclavitud a la que me somete y de la que de tan diversas formas he intentando escapar; la respuesta es sencilla: cuando él lo quiera.
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