Pánico



Pánico. Es lo que siento. Encontrar algo que creía haber estado buscando, o más bien esperando, durante largo tiempo y ver como día a día lo pierdo. Cada instante la posibilidad de cumplir ese deseo se va desvaneciendo y la soledad se adueña de mí de nuevo. Probablemente siempre estuvo ahí esperando a que despertara y el sueño desapareciese completamente.

Pero es la realidad; todo se enfría, sin ningún tipo de contacto sólo puedo mantener viva mi llama. La otra, en la distancia, va perdiendo su brillo hasta el día que deje de ser visible, por lo menos para mí.
Este es el camino. Me lo repito una y otra vez. No mires más, sigue hacia adelante y puede que así esto deje de arder y por fin pueda dedicarme a curar la quemadura; no podré hacerlo si sigue ardiendo.
Resignación. Querría decir que también es amor propio mas hace demasiado que dejé de quererme a mi mismo. Simplemente el deseo de la felicidad y de la ausencia de dolor.

Esperar a que esa parte de mí sucumba por fin a la realidad y comience a avanzar de nuevo, intentando mirar al futuro y no aparte su vista de esa lejana llama, que probablemente no sea más que un espejismo en estos días.

Y aun así, no parar de necesitar de nuevo su luz y calor.

Me quedaré esperando a que se apague observando desde la distancia, con el deseo de verla crecer de nuevo, para algún día asumir que está completamente extinta y continuar deambulando por las tinieblas; así era antes de encontrarla. Y así será...

Comentarios

Entradas populares de este blog

Firme

Una Tarde

El sexo idiota