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Veo un pringrao

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Cuando te hablan de personas que no conoces, es tu imaginación la encargada de crear el aspecto de dicha persona. Durante mucho tiempo he odiado a alguien con todas mis fuerzas; no negaré que he soñado con el momento en el que poder desahogar mi rabia contra su ser en más de una ocasión; aunque sin conocerlo en persona admito que son demasiados los datos que tenía sobre él, de sus actos, sus palabras y sus múltiples estupideces. Por fortuna, aunque haya en mi dos partes casi igual de fuertes, racional e ilógica total, en cuestiones de autocontrol con la agresividad suele ganar la primera y me conformo con suspirar fuerte e intentar relajarme. Siempre pensé que el día que lo viera, que mirase su cara, desearía aun más destrozarlo. Digamos que alguien me ha mostrado una foto suya y, lejos de sentir ese rabia que hervía en mi interior como si fuera yo una olla sin válvula de presión, me he quedado completamente perplejo. Jamás me lo habría imaginado así, con esa pinta de ser el tío con el...

Caja de los recuerdos

Si mi memoria no me falla, fue el primer regalo que me hizo mi Ally. La recuerdo mucho peor de lo que me gustaría, una caja azul repleta de objetos, diez en total. Cada uno representaba una cosa. Hizo una presentación de powerpoint en la que el dibujo de un caballero, que me representaba a mí, avanzaba por una especie de tablero sorteando los diferentes obstáculos con los objetos que había en la caja. Si los enumero hoy en día con suerte recordaría la mitad. Creo que en sus orígenes había en ella una bola de cristal, para mirar nuestro futuro, y una espada de plástico, para que pudiera pelear contra mis demonios, puede que el propio CD con el presentación fuera uno de los diez regalos. Lo cierto es que han pasado casi siete años y medio y soy incapaz de recordar casi nada de aquellos momentos. Me queda ya una idea de lo que fue la relación y algunos momentos concretos, lo más especiales o aquellos más simpáticos y que recuerdo con más cariño. Montones de anécdotas, eso sí, muchas meno...

Adelgazando (sin querer)

Este año ha sido movidito, por lo menos la parte que llevamos de él. He intentando olvidar el pasado de diferentes formas y todas han resultado infructuosas. Esta claro que primero hay que olvidar y luego avanzar; sé que para ello necesito una estabilidad que no tengo (ni física ni emocional). Supongo que uno no deja de aprender, aunque generalmente lo aprendido no me impide cometer una y otra vez los mismos errores. He estado centrado durante un tiempo: estudio y ejercicio. Al final mi cabeza hizo lo de siempre y el estudio se volvió tarea imposible; me levanto cada mañana con mi horario pero soy incapaz de hacer absolutamente nada y, hasta hace poco, al menos tenía la rutina física que había conseguido mantener. Ahora me doy cuenta de que nuevamente estoy adelgazando un montón, ya ando de nuevo por los sesenta y cuatro, cuando mi natural siempre ha rondado los setenta. Me veo incapaz de hacer todas las comidas que he estado haciendo hasta ahora, siempre me ha bajado el apetito la lle...

De SMF y FM

¿Qué escribir? La verdad es que no lo tengo muy claro. Ha sido una mala semana de un mal mes, en unos años bastante malos, más de lo mismo. Ayer comenzó el día con una impertinencia de mi hermana incapaz de comprender, ni siquiera de intentarlo, las dolencias que padezco. Aunque con ganas de mandarla bien lejos y volver a casa, tuve que aguantar por ser el cumpleaños de mi madre y no quería montarla en ese día en concreto; cualquier otro me habría vuelto. Lo cierto es que ahora me siento como un niño, aunque ahora llore como un hombre (simplemente dejando caer las lágrimas por mi rostro sin ponerme a gimotear), lo único que deseo es un esquina en la que esconderme, una manta que me cubra y bajo la cual poder desaparecer, para pasar completamente desapercibido del mundo. No voy a contar mentiras hablando de lo fuerte que soy por haber llegado hasta aquí; tal vez sea resistente y ese sea el único motivo por el cual lo haya hecho, pues mi voluntad era otra muy distinta. Puede que algunas...

Acaba la semana

Hemos empezado bien el día. Al poco de levantarme he recibido una llamada en la que me informaban que cuatro meses atrás había sido multado por exceso de velocidad en autovía... teniendo en cuenta que siempre voy a 125km/h con el regulador de velocidad no sé como me han podido hacer una foto a 130... bueno, me aguanto y a pagar. Me siento imbécil porque conozco el radar y al pasar pensé que a 125km/h no me podían echar la foto por el margen de error... pues margen para arriba, toma ya. Lo peor es que he pasado un par de veces más por allí y veremos a ver si no hay receta para el próximo mes también (entonces sí que reclamo que el radar ese está mal, porque no puede ser que coche y gps marquen 125 y me la casquen a 130). Algunos asuntillos del piso que sigue retrasándose, que si tienen que hacernos un estudio y que en teoría esta para verano pero claro, que es posible que se retrase. Nada, ajo y agua otra vez, aunque realmente por mí puede retrasarse todo lo que quiera, pues ahora mismo...

Yo (y mi resumen)

Hace tiempo alguien me dijo que ahora me veía como a un vampiro que ha vivido cientos de años y vivir ha dejado de interesarle. Supongo que ese es el mayor acierto que ha tenido en cuanto a lo que puedo sentir en muchos años.  He dejado de disfrutar de todo aquello que antes me proporcionaba algún tipo de placer. He perdido todos mis hobbies. Ni las fiestas me sirven como vía de escape a estas alturas, pues he de ir a ellos como si se tratara  del carnaval veneciano, sin poder quitarme la máscara que utilizo para salir a la calle y enfrentarme a los demás.  No siento que vivir me aporte nada, más bien al contrario, me ha aportado fracasos y dolor y me ha dejado ya sin fuerzas. Puede que me vea obligado a aguantar aquí por ciertos motivos, pero puedo asegurar que no lo hago por voluntad propia: yo desearía partir ya, enfrentarme a un nuevo mundo o, lo más probable, simplemente a la nada.  Sé que todo el mundo grita lucha, levántate. ¿Para qué? Ya no siento que tenga n...

Scrubs

He visto en estos días algunos episodios de esta serie; he comenzado a verla porque ya en su día me ayudaban cuando al volver de Navalmoral primero y de Badajoz después, me ayudan a intentar evitar pensar en otras cosas durante finales de 2010.  Recuerdo cenar, tomarme mis pastillas (por aquel entonces lorazepam si mal no recuerdo) y esperar mientras el cansancio se apoderaba de mí, generalmente antes de la media noche. A las 6 de nuevo en pie para comenzar un nuevo y ajetreado día, algo que realmente agradecía cuando durante el mismo no podía parar. Supongo que era una forma de mantener mis demonios alejados de mí. Odiaba los fines de semana y me ofrecía a trabajar en festivos; sabía que el trabajo era lo único que me permitía mantenerme en pie. El cambio a la media jornada de la farmacia ya fue algo que debía de haber evitado, simplemente por salud mental. Quizá hubiera aguantado más así antes de intentar saltar. No quiero irme por las ramas ahora y comentar otras cuestiones que ...